sábado, 11 de julio de 2026

Sal de Babilonia pueblo mío.

 

Sal de Babilonia pueblo mío, dice el Señor. Babilonia la Grande

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Tema: Babilonia.

Título. Babilonia la grande.

Mensaje. Sal de ella pueblo de Dios, para que no caigas en los juicios que Dios trae para este mundo, en estos últimos tiempos.

 

Texto: Apocalipsis. 18:4

 

Una invitación a gritos del propio corazón de Dios.

Sal de Babilonia pueblo de Dios. Ya está cerca su venida, en este tiempo te hace un llamado puntual y exacto. Te está llamando pueblo del. Con amor. En el Apocalipsis da esa expresión que sale del corazón de Dios esa invitación a salir de Babilonia. Dios no está llamando a los idólatras de este mundo, está llamando a su pueblo a salir de Babilonia, de su idolatría. Es un grito de amor desde el mismo corazón de Dios a tu corazón idólatra. Pero a ti te habla, tú que siente que no eres idólatras, porque estas venerando, no adorando a una esfinge de María la madre de Dios. Es la madre de Dios, dices, y te consuelas. Pero esa no es María la madre de Dios, que está en el cielo.  Esta es la representación del ídolo Babilónico, que fue introducido en la iglesia en el siglo 325. El de la llamada “La Reina del Cielo”

 

Dios está llamando a su pueblo en este tiempo a salir de Babilonia.

 

Esta es una verdad, de alerta para todos los católicos en el mundo que veneran a María. Dios le habla como pueblo del, pero lo invita a salir de Babilonia. Sacar del corazón de las personas este asunto, es muy difícil, porque han creado fortalezas en ellos, no adoran sino veneran. Es la madre de Dios por otro lado dicen, y se tiene que respetar, si le tocas el tema de la idolatría te evaden por esta razón, así que tocar el tema y sacarlo del corazón es como depurar esa creencia tan marcada. 

 

Pero debes hacerlo pronto pueblo de Dios, Dios te llama a la reflexión no te tardes, no seas participe de los juicios que vienen a esta tierra, aléjate de sus juicios, y cree en que Jesús es el único que te puede librar de este Juicio, la madre de Jesús debe estar avergonzada de esto. Cuando el ángel le dijo Dios te salve María el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres. Esto no fue para que la veneraran, sino para que la respetaran.

 

En un llamado de Dios urgente que nos hace en el Apocalipsis de salir de Babilonia. Hay 120 países involucrados, y así sus gobernantes y su gente, que sostienen esta creencia. Es una alerta mundial para que las personas reflexionen en este último tiempo de su regreso. Tu madre de familia, que amas a María y crees en Jesús. Honra al Hijo de Dios, no venerando a su Madre, sino creyendo en él como el que te puede dar la vida y esta eterna. María también recibió la salvación del Hijo, como lo dijo el Ángel Dios te salve María. Es a ti que Dios te llama a salir de esa creencia babilónica, a ti te llama Dios, joven, adulto, hombre de honor, reflexiona en este tiempo vuelve a Dios.

 

Zacarías y Apocalipsis: A la luz de la interpretación de Babilonia la Grande


Comprende esto que el Señor dice:

Sal de Babilonia, pueblo mío te dice Dios en el libro Apocalipsis. Ya está cerca su venida; en este tiempo Él te hace un llamado puntual y exacto. Te está llamando, pueblo de Dios, con profundo amor. En el Apocalipsis se encuentra esa expresión que sale del mismo corazón del Creador: una invitación urgente a salir de Babilonia. Dios no está llamando a los idólatras de este mundo; está llamando a su propio pueblo a salir de la idolatría. Es un grito de amor desde el corazón de Dios directo al corazón de cada mujer, cada madre, cada hombre, cada hija, cada joven o niño.

 

Quizás sientas que no eres idólatra porque lo que veneras es una efigie de María, la madre de Jesús. Sin embargo, los registros históricos demuestran que esta es la representación de la diosa babilónica Ishtar, la antigua Reina del Cielo, un ídolo que fue introducido sutilmente en la Iglesia a partir del siglo cuarto, tras el Concilio de Nicea en el año 325.

 

Por eso, Dios está llamando con urgencia a su pueblo en este tiempo a salir de Babilonia. Esta es una verdad de alerta para todos los católicos en el mundo que veneran a María. Dios te reconoce como parte de su pueblo, pero precisamente por eso te invita a salir de ese sistema Babilónico de creencias idólatras.

 

Sé muy bien que sacar este asunto del corazón de las personas es sumamente difícil. Se han creado fortalezas mentales y emocionales. La respuesta inmediata suele ser: "Nosotros no la adoramos, solo la veneramos". Por otro lado, al tratarse de la madre de Jesús, se argumenta que se le debe respeto, y en el momento en que se toca el tema de la idolatría, la mente evade la confrontación por esta misma razón. Tocar este tema y sacarlo del corazón es un proceso complejo, es como depurar una creencia profundamente marcada en la identidad de cada persona.

 

Pero debes hacerlo pronto, pueblo de Dios. Él te llama hoy a la reflexión; no te tardes. No seas partícipe de los juicios que vienen a esta Tierra, aléjate de sus plagas y cree firmemente en que Jesús es el único que te puede librar de la condenación. La misma bienaventurada madre de Jesús estaría avergonzada de esto. Cuando el ángel le dijo: "¡Salve, María! El Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres", no lo dijo para que la veneraran o elevaran altares en su nombre, sino para que respetaran su papel en el plan divino.

 

Este es un llamado urgente que nos hace el Apocalipsis: salir de Babilonia. Hoy en día, existen más de 120 países que sostienen y promueven esta creencia mariana. Es una alerta mundial para que las personas reflexionen en este último tiempo, antes de su regreso.

 

A ti, madre de familia, que amas a María, pero también crees en Jesús: honra verdaderamente al Hijo de Dios, no venerando a su madre, sino creyendo en Él como el único camino que te puede dar la vida, y está en eternidad con él. A ti te llama Dios hoy: joven, adulto, hombre de honor, reflexiona en este tiempo y vuelve por completo al Dios vivo.


 Oración: Es tiempo Señor de reflección, es tiempo de que las personas comprendan que solo a tí debemos adorar, abre los ojos del entendimiento para comprender esta verdad, ten misericordia de este mundo, haz que por sus propios medios salgan de Babilonia, antes de que lleguen tus juicios para este mundo en nombre de Jesús amén. 

Sal de Babilonia pueblo mío Babilonia la Grande.


lunes, 27 de octubre de 2025

Cual es el significado de no comer la sangre

¿Qué significa el mandamiento de no comer carne con la sangre?

Este mandamiento aparece en varios pasajes de la Biblia, como en Génesis 9:4, Levítico 17:10-14, y Hechos 15:20. Primero se le da el mandamiento a Noé, que, a partir de su generación en adelante, no debe consumir el animal con su sangre y su carne, afirmando que: “La vida de la carne está en la sangre.” Y sigue diciendo: Porque ciertamente demandaré la sangre de sus vidas; de manos de todo animal la demandaré, y de manos del hombre. A cada hombre demandaré la vida de su prójimo.

Luego Dios instituye la ley sobre este mandamiento, lo que sugiere que es un mandato universal, no sólo para Israel.

 

El sentido a lo que dice las Escrituras.

La sangre representa la esencia de la vida. En la tradición bíblica, la sangre tiene un valor sagrado porque es el medio por el cual se realiza la expiación de pecados Consumirla sería una falta de respeto hacia el don divino de la vida.

Además, este mandamiento enseña reverencia por la vida y por el acto de alimentarse. No se trata solo de una norma dietética, sino de una invitación a reconocer que la vida no nos pertenece y debe ser tratada con respeto.

 

De acuerdo con la relevancia actual.

   Aunque muchas culturas modernas no siguen este mandamiento literalmente, su mensaje sigue siendo poderoso. Nos recuerda:

    La importancia de honrar la vida en todas sus formas.

  La necesidad de consumo consciente, evitando prácticas que deshumanicen o trivialicen el sufrimiento animal.

    El valor de la disciplina espiritual en lo cotidiano, incluso en lo que comemos.

    Respecto a la representación del sacrificio de Jesús con su sangre y carne para redención humana.

 

Atendiendo a la referencia nutricional.

La sangre cruda, ya sea humana o animal, no debe consumirse por varias razones que abarcan tanto aspectos científicos como espirituales o religiosos. los principales riesgos y desventajas humanas desde el punto de vista médico y científico:

Consumir sangre cruda representa una amenaza directa para la salud humana debido a su composición biológica y su potencial para albergar agentes patógenos. La sangre es un fluido corporal que transporta nutrientes, pero también puede contener virus, bacterias y parásitos que se transmiten fácilmente si no se ha cocinado o tratado adecuadamente. Además, el alto contenido de hierro en la sangre puede provocar una sobrecarga en el organismo, lo que afecta órganos vitales como el hígado y el corazón. El sistema digestivo humano no está preparado para procesar sangre cruda, lo que puede generar reacciones adversas como vómitos, diarrea o infecciones intestinales.

 

En un análisis del cumplimiento del mandamiento universal.

El rechazo a las transfusiones de sangre, por parte de ciertos grupos religiosos, representa uno de los dilemas más intensos entre la fe y la ciencia médica. Para los Testigos de Jehová, la sangre no solo es un fluido biológico, sino un símbolo sagrado que representa la vida misma. Su interpretación de textos bíblicos como Génesis 9:4 y Hechos 15:29, los lleva a considerar cualquier uso de sangre como una violación directa de los mandamientos divinos. Esta convicción los lleva a rechazar transfusiones, incluso en situaciones donde la vida está en peligro, lo que ha generado controversia tanto dentro como fuera del ámbito médico.

 

Desde el punto de vista médico, las transfusiones de sangre son una herramienta vital que ha salvado millones de vidas. La sangre utilizada en estos procedimientos es rigurosamente analizada, procesada y conservada bajo estrictos protocolos sanitarios. Su rechazo, por tanto, plantea un conflicto ético: ¿debe respetarse la autonomía del paciente, aunque eso implique un riesgo de muerte? La medicina moderna responde afirmativamente, reconociendo el derecho de cada individuo a decidir sobre su cuerpo, siempre que esa decisión sea informada y voluntaria.

 

Sin embargo, esta postura también ha sido objeto de crítica. Algunos estudiosos bíblicos argumentan que los textos que prohíben el consumo de sangre se refieren al acto de ingerirla como alimento, no a su uso terapéutico. Desde esta perspectiva, una transfusión no sería una violación espiritual, sino una extensión del principio de amor al prójimo, al salvar una vida.

 

En conclusión, el rechazo a las transfusiones de sangre no puede ser juzgado como un error absoluto ni como una verdad incuestionable. Es una decisión profundamente personal, influenciada por la fe, la cultura y la interpretación de textos sagrados. Lo esencial es que exista un diálogo respetuoso entre pacientes, médicos y comunidades religiosas, que permita encontrar alternativas médicas compatibles con las creencias sin poner en riesgo la vida humana.

 

En sentido analítico.

          Prácticamente, se prohibió por Dios, comer la carne de animal con sangre, porque es la vida. Y luego dice que la demandará en el sentido, de quitarle la vida a un animal, no para consumo, y la vida de un hombre proporcionando la muerte, lo cual es un delito, es un homicidio. Que corresponde a otro mandamiento de Éxodo 20. Porque el hombre este hecho a la imagen de Dios. Su vida pertenece a quien lo creo. No a las manos del homicida que le produjo la muerte. No es del él, el derecho. Viola también los derechos humanos.

 

        Otra de las razones es que para la época las personas consumían la carne de animal con su sangre, y esto producía graves enfermedades. El mundo se volvió violento sin importar la vida humana. Dios instituye el mandamiento después de destruir toda esta raza humana violenta. E impone la pena de demandarla, por lo que en su justicia redime al ser humano por este mandamiento, enviando a Jesús. Quien pago en su cuerpo la culpa del ser humano.


        En relación con la rectificación del mandamiento, por el apóstol Pablo, debe abstenerse o apartarse el creyente de comer ahogados y sangre, como era la costumbre griega.  Esta práctica estaba unida a la idolatra y la fornicación con ídolos. Ya que las practicas griegas conllevaban a todo esto.  Hech 15:20. 

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