Mensaje: Los que hemos creído en Jesús, somos predestinados para ser de él.
¿Cómo llegamos a creer en Jesús?
Primero, al escuchar el evangelio de la verdad, y creímos en Jesús. 1:13
Segundo, al creer fuimos sallados con El Espíritu Santo. 1:14
Tercero, El Espíritu Santo, es las arras, o compromiso de Dios con nosotros en redimirnos.
¿Por qué?
Primero, fuimos predestinados desde la fundación del mundo para ser perfecto delante de él. 1:4-5
Segundo, somos, escogido para ser un pueblo para él. 1:6
Tercero, somos redimidos con su sangre. 1:7
¿Como?
1.En su sabiduría e inteligencia. 1:8-10
2.Recibimos la herencia de Jesús 1:11
3.Para la alabanza de su gloria. 1:12
Debemos orar para comprender para que Dios nos dé:
1.Espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. 1:17
2.Alumbrando los ojos de nuestro entendimiento, para que sepamos cuál es la esperanza de su llamamiento, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. 1:18
3.Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación de la fuerza de su poder. 1:19
Para saber cómo es Jesús, su poder.
1.Su poder que operó en Cristo, resucitando de los muertos y sentándose a su diestra en los lugares celestiales. 1:20
2.Sobre todo principado, y autoridad, y poder, y señorío, y sobretodo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 1:21
3. Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia. Cuál es su cuerpo, la plenitud de aquel que llena todas las cosas en todos. 1:22-23
Al creer en Jesús, nos sella con su Espíritu Santo. Este sello es las arras de nuestra herencia, para redención de la posesión adquirida, como predestinado a la salvación por él, para alabanza de su gloria, quien nos guiará más allá de la muerte. Orando, su unción nos enseña, y nosotros somos su cuerpo para operar igual que lo hizo Jesús.
Oremos:
Señor danos: Espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. Para que alumbrando los ojos de nuestro entendimiento, sepamos cuál es la esperanza de su llamamiento, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. Y cuál la supereminente grandeza de tú poder para con nosotros los que creemos, según la operación de la fuerza de su poder. En nombre de Jesús amén.
Hallándome perdido e indigno pecador,
Me salvó, y ya me guarda para Sí.
Me salva del pecado, me guarda de Satán,
Promete estar conmigo hasta el fin.
Él consuela mi tristeza, me quita todo afán;
Grandes cosas Cristo ha hecho para mí.
Jesús jamás me falta, jamás me dejará;
Es mi fuerte y poderoso protector.
Del mundo me aparto y toda vanidad
Para consagrar mi vida a mi Señor.
Si el mundo me persigue, si sufro tentación,
Confiado en Cristo puedo resistir.
La victoria me es segura y elevo mi canción;
Grandes cosas Cristo ha hecho para mí.
Yo sé que Jesucristo muy pronto volverá,
Y entretanto me prepara un lugar
En la casa de su Padre, mansión de luz y paz,
Do el creyente fiel con Él ha de morar.
Llegándome a la gloria, ningún pesar tendré
Contemplaré su rostro siempre allí.
Con los santos redimidos gozoso cantaré;
Grandes cosas Cristo ha hecho para mí.
Dios nos envió
A su Hijo Cristo
Él es amor
Paz y perdón
Por mí murió
En el calvario
más de la tumba.
Con poder resucitó
Porque Él vive
No temo el mañana
Porque Él vive
Seguro estoy
Porque yo sé
Que el futuro es suyo
Y que la vida vale
Porqué él vive hoy
Grato es tener
A un tierno niño
Precioso don que Dios nos da
Cuanto mejor
Cuando el recibe al salvador
Y vida eterna gozará
Se acabará vi vida un dia
Enfrentaré muerte y dolor
Más a Jesús veré en la gloria
Y reinaré, con mi triunfante salvador.
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Salmo 86. Cuan
grande es él.
Señor mi Dios,
al contemplar los cielos,
el firmamento y las estrellas mil.
Al oír tu voz en lo potentes truenos,
Y ver brillar el sol en su cenit.
Mi corazón
entona la canción.
¡Cuán grande es Él! ¡Cuán grande es Él
Mi corazón entona la canción.
¡Cuán grande es Él! ¡Cuán grande es Él!
Al recorrer los
montes y los valles
Y ver las bellas flores al pasar.
Al escuchar el canto de las aves
Y el murmurar del claro manantial.
Cuando recuerdo
del amor divino,
Que desde el cielo al Salvador envió.
Aquel Jesús que, por salvarme vino,
Y en una cruz sufrió y por mi murió.
Cuando el Señor
me llame a su presencia,
Al dulce hogar, al cielo de esplendor.
Le adoraré, cantando la grandeza
De su poder y su infinito amor.
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53. En
la cruz.
Me
hirió el pecado, fui
a Jesús, Muéstrele mi dolor; Perdido errante, vi su luz, Bendígame en su amor.
En la cruz, en la
cruz, Do primero vi la luz, Y las manchas de mi alma yo lavé Fue allí por fe do vi a Jesús, Y siempre feliz con él seré.
Sobre una cruz mi
buen Jesús Su sangre derramó Por este pobre pecador, A quien así salvó. Venció a la muerte con poder Y al cielo le exaltó;
Confiar en él es mi
placer. Morir no temo yo. Aunque él se fue solo no estoy, Mandó al Consolador; Divino Espíritu que hoy Me da perfecto amor.
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50.
Te loamos, ¡oh Dios!
Te
loamos, ¡oh Dios!
Con
unánime voz,
Pues
en Cristo tu Hijo
Nos
diste perdón.
coro
¡Aleluya!
Te alabamos;
¡Oh,
cuán grande es tu amor!
¡Aleluya!
Te adoramos,
Bendito
Señor.
Te
loamos, Jesús,
Pues
tu trono de luz
Tú
dejaste por darnos
Salud
en la cruz.
Te
damos loor,
Santo
Consolador,
Que
nos llenas de gozo
Y
santo valor.
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294. Hay un canto nuevo en mi ser.
Es la voz de mi Jesús.
Que me dice: “Ven a descansar;
Tu paz conquisté en la cruz”.
Cristo, Cristo, Cristo.
Nombre sin igual.
Llena siempre mi alma.
De esa nota celestial.
Náufrago en pecado me encontré,
Sin paz en mi corazón;
Mas en Cristo mi Señor hallé
Dulce paz y protección.
Tengo de su gracia celestial.
Bajo sus alas de amor.
Riquezas fluyen a raudal.
Desde el trono del Señor.
Por las aguas hondas me llevó.
Pruebas en mi senda hallé.
Por áspero el sendero Él me guió.
Más sus huellas seguiré.
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126. Todas las
promesas del Señor Jesús.
Son apoyo
poderoso de mi fe.
Mientras luche
aquí buscando yo su luz.
Siempre en sus
promesas confiaré.
Grandes, fieles.
Todas las
promesas que el Señor Jesús ha dado.
Grandes, fieles.
En ellas para
siempre confiaré.
Todas sus promesas para el hombre fiel.
El Señor en sus
bondades cumplirá.
Y confiado sé
que para siempre en él.
Paz eterna mi
alma gozará.
Todas las promesas del Señor serán.
Gozo y fuerza en
nuestra vida terrenal.
Ellas en la dura
lid nos sostendrán.
Y triunfar
podremos sobre el mal.
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1. En un aposento alto,
Con unánime fervor,
Ciento veinte esperaban
La promesa del Señor.
//¡Dios manda tu gran poder!//
A cada corazón.
Con estruendo de los cielos
Descendió la gran virtud;
Todos fueron bautizados con el
Santo Espíritu.
Este gran poder antiguo
Es del fiel, celeste don;
Prometido a los creyentes
De humilde corazón.
Dios está restituyendo
Este gran Pentecostés,
Y el Espíritu sus dones
Nos reparte otra vez.
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2. Dios nos ha dado promesa:
"Lluvias de gracia enviaré.
Dones que os den fortaleza.
Gran bendición os daré".
Lluvias de gracia,
Lluvias pedimos, Señor.
Mándanos lluvias copiosas.
Lluvias del Consolador.
Cristo nos dio la promesa.
Del Santo Consolador;
Dándonos paz y pureza.
Para su gloria y honor.
¡Dios, muestra a todo creyente!
¡Muestra tu amor y poder!
Tú eres de gracia la fuente.
Llenas de paz nuestro ser.
Obra en tus siervos piadosos.
Celo, virtud y valor.
Del tentador.
Victorioso salgan contigo Señor.
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4. ¡Dulce comunión la que gozo ya!
¡En los brazos de mi Salvador!
¡Qué gran bendición en su paz me da!
¡Oh, yo siento en mí su tierno amor!
Libre, salvo,
Del pecado y del temor,
Libre, salvo,
En los brazos de mi Salvador.
¡Cuán dulce es vivir, cuán dulce es gozar!
¡En los brazos de mi Salvador!
Allí quiero ir y con Él morar.
Siendo objeto de su tierno amor.
No hay que temer, ni que desconfiar.
En los brazos de mi Salvador.
Por su gran poder Él me guardará
De los lazos del engañador.
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8. Sembraré la simiente preciosa.
Del glorioso Evangelio de amor
Sembraré, sembraré mientras viva
Dejaré el resultado al Señor
Sembraré, sembraré
Mientras viva, simiente de amor
Segaré, segaré
Al hallarme en la casa de Dios
Sembraré en corazones sensibles
La doctrina del Dios de perdón
Sembraré, sembraré mientras viva
Dejaré el resultado al Señor
Sembraré en corazones de mármol
La bendita palabra de amor
Sembraré, sembraré mientras viva
Dejaré el resultado al Señor
Himno 56. Oh! yo quiero andar con Cristo
Oh! yo quiero andar con Cristo,
Quiero oír su tierna voz,
Meditar en su palabra y cumplir su voluntad.
Consagrar a él mi vida, mis dolores y afán;
Y algún día con mi Cristo gozaré la claridad.
¡Oh!sí, yo quiero andar con Cristo!
¡Oh!sí, yo quiero vivir con Cristo!
¡Oh, sí, yo quiero morir con Cristo!
Quiero serle un testigo fiel.
¡Oh! yo quiero andar con Cristo,
Él es mi ejemplo fiel;
En la biblia yo lo leo,
Y yo sé que es la verdad.
Cristo era Santo en todo
El cordero de la cruz
Y yo anhelo ser cristiano,
Seguidor de mi Jesús.
¡Oh! yo quiero andar con Cristo,
De mi senda él es la luz,
Dejaré el perverso mundo
Para ir al salvador.
Este mundo nada ofrece,
Cristo ofrece salvación;
Y es mi única esperanza
Vida eterna hallar con Dios