Devocional
jueves, 20 de noviembre de 2025
lunes, 27 de octubre de 2025
Cual es el significado de no comer la sangre
¿Qué significa el mandamiento de no comer carne
con la sangre?
Este
mandamiento aparece en varios pasajes de la Biblia, como en Génesis 9:4,
Levítico 17:10-14, y Hechos 15:20. Primero se le da el
mandamiento a Noé, que, a partir de su generación en adelante, no debe consumir
el animal con su sangre y su carne, afirmando que: “La vida de la carne está en
la sangre.” Y sigue diciendo: Porque
ciertamente demandaré la sangre de sus vidas; de manos de
todo animal la demandaré, y de manos del hombre. A cada hombre demandaré la
vida de su prójimo.
Luego
Dios instituye la ley sobre este mandamiento, lo que sugiere que es un mandato
universal, no sólo para Israel.
El sentido a lo que dice las Escrituras.
La
sangre representa la esencia de la vida. En la tradición bíblica, la
sangre tiene un valor sagrado porque es el medio por el cual se realiza la
expiación de pecados Consumirla sería una falta de respeto hacia el don divino
de la vida.
Además,
este mandamiento enseña reverencia por la vida y por el acto de
alimentarse. No se trata solo de una norma dietética, sino de una invitación a
reconocer que la vida no nos pertenece y debe ser tratada con respeto.
De
acuerdo con la relevancia actual.
Aunque muchas culturas modernas no siguen este mandamiento literalmente, su mensaje sigue siendo poderoso. Nos recuerda:
La importancia de honrar la vida en todas sus formas.
La necesidad de consumo consciente, evitando prácticas que deshumanicen o trivialicen el sufrimiento animal.
El valor de la disciplina espiritual en lo cotidiano, incluso en lo que comemos.
Respecto a la representación del sacrificio de Jesús con su sangre y carne para redención humana.
Atendiendo
a la referencia nutricional.
La
sangre cruda, ya sea humana o animal, no debe consumirse por varias
razones que abarcan tanto aspectos científicos como espirituales
o religiosos. los principales riesgos y desventajas humanas
desde el punto de vista médico y científico:
Consumir
sangre cruda representa una amenaza directa para la salud humana debido a su
composición biológica y su potencial para albergar agentes patógenos. La sangre
es un fluido corporal que transporta nutrientes, pero también puede contener
virus, bacterias y parásitos que se transmiten fácilmente si no se ha cocinado
o tratado adecuadamente. Además, el alto contenido de hierro en la sangre puede
provocar una sobrecarga en el organismo, lo que afecta órganos vitales como el
hígado y el corazón. El sistema digestivo humano no está preparado para
procesar sangre cruda, lo que puede generar reacciones adversas como vómitos,
diarrea o infecciones intestinales.
En
un análisis del cumplimiento del mandamiento universal.
El
rechazo a las transfusiones de sangre, por parte de ciertos grupos religiosos,
representa uno de los dilemas más intensos entre la fe y la ciencia médica.
Para los Testigos de Jehová, la sangre no solo es un fluido biológico, sino un
símbolo sagrado que representa la vida misma. Su interpretación de textos
bíblicos como Génesis 9:4 y Hechos 15:29, los lleva a considerar cualquier uso
de sangre como una violación directa de los mandamientos divinos. Esta
convicción los lleva a rechazar transfusiones, incluso en situaciones donde la
vida está en peligro, lo que ha generado controversia tanto dentro como fuera
del ámbito médico.
Desde
el punto de vista médico, las transfusiones de sangre son una herramienta vital
que ha salvado millones de vidas. La sangre utilizada en estos procedimientos
es rigurosamente analizada, procesada y conservada bajo estrictos protocolos
sanitarios. Su rechazo, por tanto, plantea un conflicto ético: ¿debe respetarse
la autonomía del paciente, aunque eso implique un riesgo de muerte? La medicina
moderna responde afirmativamente, reconociendo el derecho de cada individuo a
decidir sobre su cuerpo, siempre que esa decisión sea informada y voluntaria.
Sin
embargo, esta postura también ha sido objeto de crítica. Algunos estudiosos
bíblicos argumentan que los textos que prohíben el consumo de sangre se
refieren al acto de ingerirla como alimento, no a su uso terapéutico. Desde
esta perspectiva, una transfusión no sería una violación espiritual, sino una
extensión del principio de amor al prójimo, al salvar una vida.
En
conclusión, el rechazo a las transfusiones de sangre no puede ser juzgado como
un error absoluto ni como una verdad incuestionable. Es una decisión
profundamente personal, influenciada por la fe, la cultura y la interpretación
de textos sagrados. Lo esencial es que exista un diálogo respetuoso entre
pacientes, médicos y comunidades religiosas, que permita encontrar alternativas
médicas compatibles con las creencias sin poner en riesgo la vida humana.
En
sentido analítico.
Prácticamente, se prohibió por Dios,
comer la carne de animal con sangre, porque es la vida. Y luego dice que la
demandará en el sentido, de quitarle la vida a un animal, no para consumo, y la
vida de un hombre proporcionando la muerte, lo cual es un delito, es un
homicidio. Que corresponde a otro mandamiento de Éxodo 20. Porque el hombre
este hecho a la imagen de Dios. Su vida pertenece a quien lo creo. No a las
manos del homicida que le produjo la muerte. No es del él, el derecho. Viola
también los derechos humanos.
Otra de las razones es que para la época las personas consumían la carne de animal con su sangre, y esto producía graves enfermedades. El mundo se volvió violento sin importar la vida humana. Dios instituye el mandamiento después de destruir toda esta raza humana violenta. E impone la pena de demandarla, por lo que en su justicia redime al ser humano por este mandamiento, enviando a Jesús. Quien pago en su cuerpo la culpa del ser humano.
En relación con la rectificación del mandamiento, por el apóstol Pablo, debe abstenerse o apartarse el creyente de comer ahogados y sangre, como era la costumbre griega. Esta práctica estaba unida a la idolatra y la fornicación con ídolos. Ya que las practicas griegas conllevaban a todo esto. Hech 15:20.
viernes, 8 de agosto de 2025
lunes, 4 de agosto de 2025
domingo, 27 de julio de 2025
El Juicio de Dios
Tema: El juicio de Dios.
Titulado: ¿Por qué Dios tiene que hacerme juicio?
Mensaje: ¡Si las personas, familias y naciones respetan su ley! ¿Por qué no respetan la ley de Dios que los creó?
Texto: “Y de
la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y
después de esto el juicio.” Heb 9:27.
Comenzaremos
diciéndoles:
Que el tiempo es corto, sin
embargo, estamos viviendo, sin importarnos el tiempo ni que la vida tiene un
límite. Porque en cualquier momento morimos inevitablemente. Cada día que amanecemos con vida, debemos
darle gracias a Dios, por un día más de vida. Pero el orden divino no cambia:
Tanto el ser humano como todo lo creado, nace, se desarrolla, crece, se
reproduce y muere. Dios estableció ese ritmo universal. Así comprendió la
revelación de la escritura el apóstol Pablo cuando dijo: “Y de la manera que está
establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el
juicio.” Heb 9:27.
Por
estas razones comprendemos, por tanto, que:
2.
La
vida es incierta.
3.
El
juicio es real.
¿Porqué?
1.
Porque
todos morimos irremediablemente.
2.
Porque
no sabemos cuándo morimos, y qué sucederá después de la muerte.
3.
Dios
es justo, actúa con justicia, y estableció leyes, que rigen al Universo. De igual forma
rigen la vida del hombre.
¿Cómo
es esto?
1. El hombre no vive
permanentemente en un tubo de ensayos. Vive porque nació una sola vez, muere
una sola vez, porque se le fue la vida. Nadie ha regresado de la muerte
reencarnado en otra persona, mucho menos en un animal, que no habla. No hay
escenas repetitivas, todas son únicas. La evolución es incierta, no hay marcas en el cuerpo del
rabo de animales. No hay células más grandes que otras, las mismas permanecen iguales en el cuerpo humano. No hay chispa que
traiga a la gente a la vida, mucho menos a la
muerte.
2. Si las leyes establecidas
en el Universo se distorsionan, o dejan de funcionar, habrá un caos cósmico. Y si el hombre en la tierra y en el
mundo dejara de cumplir sus leyes, habrá un caos en la sociedad, como base
fundamental de la familia, aumentaría la violencia, porque las intenciones del
hombre continuamente piensan el mal. No
habría justicia, y el que se porta justamente, se involucra en el mal.
Concluimos
diciendo:
Que, dada la importancia, de
que el Universo está regido por leyes. Dios también, estableció leyes, para
regir la vida del hombre sobre la tierra. Las leyes no benefician como tal a
Dios. Benefician la vida del hombre en el planeta tierra. Sin ellas la vida sería un
caos.
Aplicándolo
a nuestras vidas:
No importa la riqueza,
fama o fe: todos pasamos por la muerte. Es el único evento por el que pasa el
ser humano, sin que él pueda hacer algo. De
igual forma muere un feto, un bebé, un niño, que un adulto o un viejo. Negar o esquivar la muerte no la detiene. La Biblia lo
llama “establecido” algo que sucederá. Es inevitable, precisamente porque el
primer hombre Adán, no obedeció una palabra que era ley establecida por Dios,
para el primer hombre. Todos morimos.
Reflexionemos en esto:
La muerte es inevitable. La vida es
incierta. El juicio es real.
Ahora, ¿qué culpa tengo yo de que Adán
haya pecado? Y por eso todos morimos. Ninguna, pero estás en un cuerpo de
muerte, generado por este primer hombre.
Por esta misma
razón, Dios establece su pacto. Pacto que fue renovado reiteradas veces. Para
devolver al hombre esta vida perdida, por la desobediencia a su palabra. Y
volver a darle vida. Pero constantemente transgredieron su pacto. Y no
cumplieron su ley. Por eso, a pesar de no cumplir su ley. Últimamente hizo
pacto con su Hijo. Pacto irrevocable. Porque habían roto todas las veces su
pacto hecho anteriormente.
Por eso, el único motivo de
peso de Dios hacer Juicio, es por romper Israel y Judá su pacto, y a las
naciones por transgredir su ley. Porque si las personas, familias y las
naciones respetan su ley. ¿Porqué, no respetan la ley de Dios? Y todo enfoque
profético es de acuerdo al pacto y su obediencia o su transgresión.
En este último pacto que Dios
hizo con su Hijo, con su cuerpo y su sangre, la de Jesús. Exige creer en la
obra que hizo su Hijo. Como único requisito de no hacer juicio al hombre. Ya
que este ha roto su pacto de la ley. Y su hijo la cumplió. Para devolver la
vida perdida, por desobediencia a su palabra y a su ley.
¿Estás
dispuesto a aceptar, a cumplir lo establecido por Dios, en su voluntad? ¿De que
el juicio lo pasó su Hijo y no tu? ¿Para
librarte de la muerte eterna y darte la vida?
Oremos:
Señor, perdóname por haber transgredido tus leyes, acepto que la obra que hizo tu Hijo para librarme de la muerte,
es el único requisito agradable a ti, que tú me exige, en creer en él. Para que
yo no pase por el juicio, después de la muerte, y tú me des la vida eterna en
Jesús tu Hijo.
sábado, 19 de julio de 2025
Mi hno. Y el propósito de Dios
Tema: El juicio que hace
Dios a Edom
Título: Hermanos de sangre,
hermanos de propósito.
Mensaje: “Por haber
injuriado a tu hermano Jacob, Edom serás avergonzado”
Texto: Abdías 1:10
El juicio pronunciado contra
Edom, fue una denuncia profunda contra un corazón que injurió a su propio
hermano, no solo de sangre, sino de propósito. Edom e Israel provenían de un
mismo linaje, ambos con un llamado Divino: formar parte del plan de Dios para
levantar una nación santa y preparar el camino para que de su generación
viniese Su Hijo y Su Reino.
El libro de Abdías relata
con profundidad todo este juicio a Edom. Y las razones que expone son las
siguiente:
1. Por la injuria a
Jacob.
a. 1:10 Por haber injuriado a tu hermano
Jacob, serás avergonzado, y dejarás de existir para siempre. Ez 35:12
2. Por haberse portado como sus opresores.
a. 1:11 En el tiempo que entraban por sus
puertas, echaban suerte sobre Jerusalén, para quedarse con sus bienes, cuando
extraños se llevaban cautivos a su ejército. A pesar de tu estar delante de
Jerusalén, y poder ayudarlos, tú también te portabas como uno de ellos.
3. Por no ayudar a su hermano en su
calamidad.
a. 1:12 Puesto que tú no debiste haber
estado mirando en el día del infortunio de tu hermano, ni debiste haberte
alegrado de los hijos de Judá, en ese día en que se perdieron, ni debiste
haberte jactado en el día de la angustia sobre ellos.
b. 1:13 No debiste haber entrado por la
puerta de mi pueblo en el día de su quebrantamiento; no, no debiste haber
mirado su mal en el día de su quebranto, ni haber agarrado sus bienes en el día
de su calamidad.
4. Por matar a los que escapaban del
exilio.
a. 1:14 Tampoco debiste haberte parado en
las encrucijadas para matar a los que de ellos escapasen; ni debiste haber
entregado a los que quedaban en el día de su angustia.
“La generación de Edom por su mal proceder
con los hijos de Jacob. 10; Jer 49:7-22; Sal 137:7. Pasaron por el juicio de
Dios. Dios levanta a todas las naciones para luchar contra Edom. Edom quedó
destruida totalmente en última instancia en el primer siglo, en el Imperio
Romano, dejando de ser pueblo.
A Edom se le hizo su primer juicio, cuando
se les hizo a las naciones, después del exilio de Judá.
Luego
en el año 400 a de C. los nabateos, desplazaron a los edomitas de sus tierras.
En el tiempo de los asmoneos, después de la revuelta macabea, los echaron de
sus tierras y lo obligaron a ser judíos. Por último, la desaparición de Edom como nación y como
pueblo es uno de los cumplimientos más claros y completos de una profecía bíblica. Abdías, Jeremías, Ezequiel y otros profetas anunciaron su juicio,
y la historia lo confirmó. Ez 35:3-9. Herodes el grande era de la ciudad
Idumea, y en la destrucción de Jerusalén, desaparece Idumea. El territorio
donde habitaban los Edomitas.
Entre
tanto todo el juicio hecho a Edom, se resume en el mal trato que les dieron a
sus hermanos. En resumen Abdías lo proclama así:
1.
No ayudarle en
el infortunio de Jacob.
2.
Eras como uno de sus enemigos, en el día de su infortunio.
3.
Mirabas la desgracia de hermano y no le ayudaste.
4.
Más bien te alegras de que tu hermano quedó en ruina.
5.
De paso te jactas de no ser tú el que se perdía y de ser afortunado.
6.
Por sus puertas entraste y agarraste sus bienes en el día de su ruina.
7.
Al que escapaba del exilio, en la encrucijada lo acechas para matarlo.
8.
De igual forma al que quedaba lo entregaste en el día de su angustia.
9.
Por toda la injuria levantada a tus hermanos.
“Todo este juicio que se le hace a Edom, es
una prueba clara de cómo será el juicio de Dios con respecto al trato que se le
da a su hno. En este caso de sangre. También eran hermanos por el mismo
propósito que Dios tenía con ellos de hacer una gran Nación para su Hijo, para
su reino. Así que no solo eran hermanos de sangre sino de propósito. Parecido a
la iglesia de Jesucristo actualmente. Dios ya no juzgará por un juicio de
condenación a los que han creído en él, sin embargo, si por un Juicio de méritos.
En todo caso al hacer todos estos actos que hizo Edom se niega, que algún
momento haya creído o confiado en Dios”
Porque, Edom eligió el
orgullo, la ambición y el desprecio. Y lo que Dios revela en Abdías, Ezequiel y
Jeremías es claro: Dios observa cómo tratamos a nuestros hermanos, porque la
comunión entre nosotros refleja nuestra relación con Él.
La iglesia de Jesucristo hoy
también comparte esa doble hermandad: unidos por la fe y por la misión. Dios no
juzga con condenación a quienes han creído, pero sí los evalúa en un juicio de
méritos, examinando cómo han tratado a los demás con justicia, humildad y
compasión.
Cuando
negamos al hermano, traicionamos también el propósito de Dios. Así como Edom
quedó sin lugar, también nosotros corremos el riesgo de perder la recompensa si
vivimos con un corazón endurecido.
Reflexión. Piensa hoy: ¿cómo estás tratando a
tus hermanos en la fe? ¿Estás fortaleciendo el propósito de Dios en tu vida y
en la comunidad? El juicio no solo revela castigo, sino también una oportunidad
para arrepentirse y volver al diseño divino.
Oración “Señor, líbrame de la soberbia que me
hace mirar con indiferencia a mi hermano. Ayúdame a honrar el propósito que
compartimos en Jesús tu Hijo, con misericordia, unidad y obediencia. Que mi
vida sea fiel al llamado que Tú me diste, y que refleje tu amor en cada acción.
Amén.”
lunes, 7 de julio de 2025
La Duda
Tema:
La duda.
Título:
“El género de la incredulidad”
Tema central:
Venciendo la
incredulidad.
Mensaje:
La falta de fe nos impide
seguir en el camino.
Texto:
Marcos 9:29
La incredulidad no se vence
por métodos, sino a través de una comunión profunda y personal con Dios. Un
medio sería la oración y el ayuno. Para que puedas comunicarte doblegando tus
deseos, y entregándoles a Dios. ¿Alguna vez has estado en una situación donde
tenías el respaldo de Dios, pero dudaste? En Marcos 9:29, Jesús no habla del
demonio que no sale, sino de la incredulidad que impide que actuemos con la
autoridad que Él ya nos ha dado.
En
este sentido, según el verso que acabamos de leer, acotamos que los discípulos
tenían la autoridad que Jesús ya les había delegado sobre los demonios, según
Mateo 10;1. Sin embargo, ante la presencia del joven atormentado, dudaron.
Cuando Jesús les dice “este género no sale sino con oración y ayuno” se refiere
a la incredulidad. La oración y el ayuno a que se refiere el Señor, es expulsar
la duda de su corazón.
Por las siguientes razones debemos creer en Jesús sin dudar.
1.
Él te ha llamado.
2.
Ya tienes la autoridad
delegada por Dios.
3.
Eres su embajador en la
tierra.
4.
Ejercemos la autoridad, el
carácter, el poder de Jesús en su presencia.
¿Por qué en algunas ocasiones me falla la fe?
- Si soy llamado a ejercer el carácter,
la autoridad está en el poder de Jesús, en el poder de su Espíritu Santo.
- Estoy
viviendo una fe que descansa en la autoridad, el carácter y poder que
Jesús ya me ha entregado
- ¿Porque
estoy dudando, que debo cambiar, cuáles áreas de mi vida necesitan más
comunión con Jesús? Acaso dudo del llamado que me ha hecho ser igual a él,
a hacer lo que él hizo. Lo que me ha ordenado hacer.
- ¿Estoy
dejando que la duda me domine, y no que me domine la confianza absoluta en
Jesús y su poder sobre los demonios?
En consecuencia:
Así como les pasó a sus
discípulos que no pudieron expulsar el demonio. Puede ocurrir en algunos
momentos de nuestra vida.
Porque.
Así como Jesús les dice a sus discípulos que no pudieron expulsar el demonio por su poca fe.
En Mateo 17:20. Ahora les digo, que ese género de falta de fe o incredulidad no
sale sino con oración y ayuno. Es para doblegar su espíritu al de Dios y
recibir la confianza que necesitan en Dios. Santiago el hno., de Jesús, nos
dice el que está falto de fe pida, y lo recibirá.
En otras palabras: el problema no era el demonio
como tal, sino el estado espiritual de los
discípulos,
y Jesús les está enseñando que a través de doblegarse sometiendo su vida a
ayuno y oración, el concederá la fe en él, para poder ejecutar la autoridad que
él les ha delegado en su presencia. En algunos momentos hay que pedir a Dios
que nos ayude en la fe.
Jesús estaba allí, presente. La autoridad sobre
los espíritus malignos ya había sido dada a los discípulos. Sin embargo, fallaron por falta de fe,
no porque el demonio fuera “especialmente resistente” que solo sale con ayuno y
oración. Porque no vemos a Jesús orando y ayunando por esto. Jesús ejercía la
autoridad que tenía en el poder de su Espíritu Santo. Así que no los indica.
Entonces, cuando Jesús dice “este género no sale
sino con oración y ayuno”, está refiriéndose a la incredulidad, la dependencia humana de confiar en Dios, la falta de
comunión con el Padre, en cuanto a creer en la
autoridad ejercida por su Hijo Jesús.
Porque
el demonio o la entidad, no sale con oración y ayuno, sino con la fe de saber
que en la presencia de Jesús que estaba con ellos, estando Jesús en la escena,
solo con su autoridad, poder y carácter sale. Ellos estaban allí con Jesús. Y
no creían.
Jesús
nunca tuvo que ayunar para expulsar demonios, su autoridad estaba clara.
La oración y el ayuno no eran herramientas
mágicas, sino una forma de doblegarse a Dios sin dudar.
En ese sentido, el “género” que necesita salir no
es el demonio, sino la incredulidad arraigada que impide a los discípulos
actuar con fe.
Concluimos
que a ellos les faltó creer en esa autoridad que ya Jesús les había delegado, y
no la ejercieron en fe. sino que dudaron. “La autoridad ya les había sido dada,
pero no la ejercieron en fe; dudaron.” Es lo que se conoce con el
Rema de la palabra. Decir una palabra en fe. El demonio no sale por la palabra.
Sino que tu ejerces fe, al creer en esa palabra. Es decir: La orden es, en su
nombre echarán fuera demonios. Estando presente Jesús en medio de nosotros.
Porque donde están dos o más él está presente. En su autoridad, en su carácter,
en su poder, los demonios se van. Están bajo sus pies. Efesios 1:2.
Otro ejemplo: Un médico con las herramientas correctas frente a un paciente, pero sin seguridad en su diagnóstico, no conoce qué instrumentos utilizar, no actúa con eficacia. Lo mismo ocurre con la vida espiritual. Si no ejercemos la fe en la autoridad, carácter, y poder de Jesús presente con su Espíritu Santo no lo lograremos.
1.
El llamado de Dios se ejerce
creyendo en la fe.
2.
Los demonios solo saldrán
creyendo en la autoridad, el carácter y poder de Jesús sobre ellos. Están bajo
sus pies. Ellos no tienen autoridad ni sobre ti, ni sobre las personas, porque
la autoridad de Jesús está en ti.
3.
Ejerce esa autoridad, creyendo
que él está presente a tu lado, para hacerlo hoy, como lo hizo con sus
discípulos.
4.
Tú tienes la autoridad
ejercerá en fe.
Oremos “Señor, no quiero caminar
bajo la incredulidad, siendo que Tú ya me has dado. Tu eres mi luz. Ayúdame a
vivir una fe activa, fortalece mi fe, ayuda a mi fe, aumenta mi fe. Señor
Jesús, reconozco que a veces tengo la palabra, la promesa y la autoridad, pero
me falta la fe para activar esa fe. Líbrame de la incredulidad que me impide
ver tu poder y confiar en ti. Fortalece mi fe. Hazte presente cada vez que
clame a ti. En el nombre de Jesús, amén.
-
La valentía del Tejón. Piel de Tejón, cubierta del Tabernáculo. Llevarán las cortinas del Tabernáculo, el Tabernáculo de reunión, su cubier...
-
Tema: La duda. Título: “El género de la incredulidad” Tema central: Venciendo la incredulidad. Mensaje: La falta de fe nos impide ...
