Mat 28:16 Los once discípulos se fueron a
Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
Mat 28:17 Cuando lo vieron, lo adoraron; pero
algunos dudaban.
Mat 28:18 Acercándose Jesús, les habló diciendo:
Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.
Mat 28:19 Por tanto, vayan y enseñen a todas las
naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu
Santo;
Mat 28:20 Enseñando que guarden todas las cosas
que les he mandado. Miren, yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin
del mundo. Amén.
Tema: Enseñanza
Título: Enseñanza de Jesús a sus
discípulos.
Mensaje: No sólo debemos predicar a
Jesús, sino enseñar a cada persona el evangelio de Jesús.
Es decir; Hacer discípulos.
Por las siguientes razones debemos hacer
discípulos:
Jesús dijo, no todo aquel que me llama Señor,
entrará al reino de los cielos, sino aquel qué hace la voluntad de mi padre.
Esta es la voluntad de Dios, que aprendamos del maestro que es Jesús. Jesús
dijo, que el que lo ama guarda sus mandamientos y él se manifestará a él.Mateo 7:21; Juan 14:21, 24.
Antes de marcharse él les ordenó a sus discípulos,
que fueran a predicar su evangelio, que tenía el poder para que ellos lo
hicieran, y que se los daría cuando viniese el Espíritu Santo en ellos. Y que
deberían enseñar todas las cosas que él les ha enseñado.
Pero nos encontramos qué:
Es contradictorio para algunos intérpretes de la
palabra de Dios, sin comprender el trasfondo histórico de los hechos. La
explicación de la despedida del Señor Jesús en Mateo 28, del porque Jesús envía
a sus discípulos a bautizar en tres nombres; en el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo. Cuando en el libro de los Hechos sólo se bautiza en el nombre de Jesús.
Explicando ésto:
En primer lugar, Jesús les asegura dos cosas,
aunque ellos no crean en su totalidad en él, les dice que todo poder le fue
dado en la tierra y en el cielo. Y segundo que él estaría con ellos hasta el
fin. Refiriéndose a cada discípulo de Jesús que esté con él hasta el fin del
tiempo, cuando él regrese en su gloria.
Comprendiendo esto, podemos saber la explicación:
Porque Jesús los envía hasta lo último de la tierra. Y ellos deberán enseñar lo
que él les mando. Comprendamos que en este tiempo, ellos estaban subyugados a el
Imperio Romano, y la cultura del imperio era greco-romana, donde no creían en
Dios, como Padre de Jesús, mucho menos que existía su Espíritu para guiarlos. Como
si era conocido por los judíos o el pueblo de Israel. Por lo cual solo ellos
debían bautizarse en el nombre de Jesús, en quién no habían creído aún, que él era
el Mesías de la promesa. Hechos 19:4.
Para el mundo en general, muchos pueblos y países
sumergidos en el sincretismo, politeísmo, y religiones diferente a la
cristiana, deben; al conocer a Jesús, bautizarse conociendo al Padre. Y al Hijo
y a su Espíritu, porque es algo nuevo para ellos y para todo aquel que no es
judío. Eso era lo que ha debido suceder.
Pero al transcurrir del tiempo, se ha mezclado la
cultura y la religión de los pueblos, como se explica en el video, sal de
Babilonia pueblo mío. Ver Devocional: Sal de Babilonia
Esta es la confusión que se tiene. ¿Qué debemos
hacer nosotros? Solo comprender que solo existe un bautismo. Este bautismo,
significa que hemos muerto a este mundo pagano sincretista, politeísta y de
falsas creencias, o de ninguna, para vivir para aquel que vive, para Jesús, en
una nueva vida; que a partir de este momento somos su pueblo, escogido desde el
principio del mundo para él. Y resucitaremos para él, así como él resucitó.
Romanos 6:4.
Por tanto, como dijo Jesús, nosotros después de
recibir el bautismo, y siendo encomendado como Jesús indicó, después de haber
sido enseñados sus discípulos por él, debemos nosotros enseñar a otros las
cosas que Jesús enseñó en su evangelio.
Es decir; Hacer discípulos.
Oremos.
Señor Jesús, creemos que tu eres el Mesías prometido, que eres nuestro Salvador y Redentor. Te pedimos que nos enseñes a hacer discípulos como tú nos mandantes hacer, y enseñar cómo tú enseñastes a tus discípulos. En tu Nombre.
Mensaje: Los que hemos creído en Jesús, somos predestinados para ser de él.
¿Cómo llegamos a creer en Jesús?
Primero, al escuchar el evangelio de la verdad, y creímos en Jesús. 1:13
Segundo, al creer fuimos sallados con El Espíritu Santo. 1:14
Tercero, El Espíritu Santo, es las arras, o compromiso de Dios con nosotros en redimirnos.
¿Por qué?
Primero, fuimos predestinados desde la fundación del mundo para ser perfecto delante de él. 1:4-5
Segundo, somos, escogido para ser un pueblo para él. 1:6
Tercero, somos redimidos con su sangre. 1:7
¿Como?
1.En su sabiduría e inteligencia. 1:8-10
2.Recibimos la herencia de Jesús 1:11
3.Para la alabanza de su gloria. 1:12
Debemos orar para comprender para que Dios nos dé:
1.Espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. 1:17
2.Alumbrando los ojos de nuestro entendimiento, para que sepamos cuál es la esperanza de su llamamiento, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. 1:18
3.Y cuál la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación de la fuerza de su poder. 1:19
Para saber cómo es Jesús, su poder.
1.Su poder que operó en Cristo, resucitando de los muertos y sentándose a su diestra en los lugares celestiales. 1:20
2.Sobre todo principado, y autoridad, y poder, y señorío, y sobretodo nombre que se nombra, no sólo en este siglo, sino también en el venidero; 1:21
3. Y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia. Cuál es su cuerpo, la plenitud de aquel que llena todas las cosas en todos. 1:22-23
Al creer en Jesús, nos sella con su Espíritu Santo. Este sello es las arras de nuestra herencia, para redención de la posesión adquirida, como predestinado a la salvación por él, para alabanza de su gloria, quien nos guiará más allá de la muerte. Orando, su unción nos enseña, y nosotros somos su cuerpo para operar igual que lo hizo Jesús.
Oremos:
Señor danos: Espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él. Para que alumbrando los ojos de nuestro entendimiento, sepamos cuál es la esperanza de su llamamiento, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos. Y cuál la supereminente grandeza de tú poder para con nosotros los que creemos, según la operación de la fuerza de su poder. En el nombre de Jesús, amén.
Hallándome perdido e indigno pecador,
Me salvó, y ya me guarda para Sí.
Me salva del pecado, me guarda de Satán,
Promete estar conmigo hasta el fin.
Él consuela mi tristeza, me quita todo afán;
Grandes cosas Cristo ha hecho para mí.
Jesús jamás me falta, jamás me dejará;
Es mi fuerte y poderoso protector.
Del mundo me aparto y toda vanidad
Para consagrar mi vida a mi Señor.
Si el mundo me persigue, si sufro tentación,
Confiado en Cristo puedo resistir.
La victoria me es segura y elevo mi canción;
Grandes cosas Cristo ha hecho para mí.
Yo sé que Jesucristo muy pronto volverá,
Y entretanto me prepara un lugar
En la casa de su Padre, mansión de luz y paz,
Do el creyente fiel con Él ha de morar.
Llegándome a la gloria, ningún pesar tendré
Contemplaré su rostro siempre allí.
Con los santos redimidos gozoso cantaré;
Grandes cosas Cristo ha hecho para mí.
Dios nos envió
A su Hijo Cristo
Él es amor
Paz y perdón
Por mí murió
En el calvario
más de la tumba.
Con poder resucitó
Porque Él vive
No temo el mañana
Porque Él vive
Seguro estoy
Porque yo sé
Que el futuro es suyo
Y que la vida vale
Porqué él vive hoy
Grato es tener
A un tierno niño
Precioso don que Dios nos da
Cuanto mejor
Cuando el recibe al salvador
Y vida eterna gozará
Se acabará vi vida un dia
Enfrentaré muerte y dolor
Más a Jesús veré en la gloria
Y reinaré, con mi triunfante salvador.
-5-
Salmo 86. Cuan
grande es él.
Señor mi Dios,
al contemplar los cielos,
el firmamento y las estrellas mil.
Al oír tu voz en lo potentes truenos,
Y ver brillar el sol en su cenit.
Mi corazón
entona la canción.
¡Cuán grande es Él! ¡Cuán grande es Él
Mi corazón entona la canción.
¡Cuán grande es Él! ¡Cuán grande es Él!
Al recorrer los
montes y los valles
Y ver las bellas flores al pasar.
Al escuchar el canto de las aves
Y el murmurar del claro manantial.
Cuando recuerdo
del amor divino,
Que desde el cielo al Salvador envió.
Aquel Jesús que, por salvarme vino,
Y en una cruz sufrió y por mi murió.
Cuando el Señor
me llame a su presencia,
Al dulce hogar, al cielo de esplendor.
Le adoraré, cantando la grandeza
De su poder y su infinito amor.
-6-
53. En
la cruz.
Me
hirió el pecado, fui
a Jesús, Muéstrele mi dolor; Perdido errante, vi su luz, Bendígame en su amor.
En la cruz, en la
cruz, Do primero vi la luz, Y las manchas de mi alma yo lavé Fue allí por fe do vi a Jesús, Y siempre feliz con él seré.
Sobre una cruz mi
buen Jesús Su sangre derramó Por este pobre pecador, A quien así salvó. Venció a la muerte con poder Y al cielo le exaltó;
Confiar en él es mi
placer. Morir no temo yo. Aunque él se fue solo no estoy, Mandó al Consolador; Divino Espíritu que hoy Me da perfecto amor.
-7-
50.
Te loamos, ¡oh Dios!
Te
loamos, ¡oh Dios!
Con
unánime voz,
Pues
en Cristo tu Hijo
Nos
diste perdón.
coro
¡Aleluya!
Te alabamos;
¡Oh,
cuán grande es tu amor!
¡Aleluya!
Te adoramos,
Bendito
Señor.
Te
loamos, Jesús,
Pues
tu trono de luz
Tú
dejaste por darnos
Salud
en la cruz.
Te
damos loor,
Santo
Consolador,
Que
nos llenas de gozo
Y
santo valor.
-8-
294. Hay un canto nuevo en mi ser.
Es la voz de mi Jesús.
Que me dice: “Ven a descansar;
Tu paz conquisté en la cruz”.
Cristo, Cristo, Cristo.
Nombre sin igual.
Llena siempre mi alma.
De esa nota celestial.
Náufrago en pecado me encontré,
Sin paz en mi corazón;
Mas en Cristo mi Señor hallé
Dulce paz y protección.
Tengo de su gracia celestial.
Bajo sus alas de amor.
Riquezas fluyen a raudal.
Desde el trono del Señor.
Por las aguas hondas me llevó.
Pruebas en mi senda hallé.
Por áspero el sendero Él me guió.
Más sus huellas seguiré.
-9-
126. Todas las
promesas del Señor Jesús.
Son apoyo
poderoso de mi fe.
Mientras luche
aquí buscando yo su luz.
Siempre en sus
promesas confiaré.
Grandes, fieles.
Todas las
promesas que el Señor Jesús ha dado.
Grandes, fieles.
En ellas para
siempre confiaré.
Todas sus promesas para el hombre fiel.
El Señor en sus
bondades cumplirá.
Y confiado sé
que para siempre en él.
Paz eterna mi
alma gozará.
Todas las promesas del Señor serán.
Gozo y fuerza en
nuestra vida terrenal.
Ellas en la dura
lid nos sostendrán.
Y triunfar
podremos sobre el mal.
-10-
1. En un aposento alto,
Con unánime fervor,
Ciento veinte esperaban
La promesa del Señor.
//¡Dios manda tu gran poder!//
A cada corazón.
Con estruendo de los cielos
Descendió la gran virtud;
Todos fueron bautizados con el
Santo Espíritu.
Este gran poder antiguo
Es del fiel, celeste don;
Prometido a los creyentes
De humilde corazón.
Dios está restituyendo
Este gran Pentecostés,
Y el Espíritu sus dones
Nos reparte otra vez.
-11-
2. Dios nos ha dado promesa:
"Lluvias de gracia enviaré.
Dones que os den fortaleza.
Gran bendición os daré".
Lluvias de gracia,
Lluvias pedimos, Señor.
Mándanos lluvias copiosas.
Lluvias del Consolador.
Cristo nos dio la promesa.
Del Santo Consolador;
Dándonos paz y pureza.
Para su gloria y honor.
¡Dios, muestra a todo creyente!
¡Muestra tu amor y poder!
Tú eres de gracia la fuente.
Llenas de paz nuestro ser.
Obra en tus siervos piadosos.
Celo, virtud y valor.
Del tentador.
Victorioso salgan contigo Señor.
-12-
4. ¡Dulce comunión la que gozo ya!
¡En los brazos de mi Salvador!
¡Qué gran bendición en su paz me da!
¡Oh, yo siento en mí su tierno amor!
Libre, salvo,
Del pecado y del temor,
Libre, salvo,
En los brazos de mi Salvador.
¡Cuán dulce es vivir, cuán dulce es gozar!
¡En los brazos de mi Salvador!
Allí quiero ir y con Él morar.
Siendo objeto de su tierno amor.
No hay que temer, ni que desconfiar.
En los brazos de mi Salvador.
Por su gran poder Él me guardará
De los lazos del engañador.
-13-
8. Sembraré la simiente preciosa.
Del glorioso Evangelio de amor
Sembraré, sembraré mientras viva
Dejaré el resultado al Señor
Sembraré, sembraré
Mientras viva, simiente de amor
Segaré, segaré
Al hallarme en la casa de Dios
Sembraré en corazones sensibles
La doctrina del Dios de perdón
Sembraré, sembraré mientras viva
Dejaré el resultado al Señor
Sembraré en corazones de mármol
La bendita palabra de amor
Sembraré, sembraré mientras viva
Dejaré el resultado al Señor
Himno 56. Oh! yo quiero andar con Cristo
Oh! yo quiero andar con Cristo,
Quiero oír su tierna voz,
Meditar en su palabra y cumplir su voluntad.
Consagrar a él mi vida, mis dolores y afán;
Y algún día con mi Cristo gozaré la claridad.
¡Oh!sí, yo quiero andar con Cristo!
¡Oh!sí, yo quiero vivir con Cristo!
¡Oh, sí, yo quiero morir con Cristo!
Quiero serle un testigo fiel.
¡Oh! yo quiero andar con Cristo,
Él es mi ejemplo fiel;
En la biblia yo lo leo,
Y yo sé que es la verdad.
Cristo era Santo en todo
El cordero de la cruz
Y yo anhelo ser cristiano,
Seguidor de mi Jesús.
¡Oh! yo quiero andar con Cristo,
De mi senda él es la luz,
Dejaré el perverso mundo
Para ir al salvador.
Este mundo nada ofrece,
Cristo ofrece salvación;
Y es mi única esperanza
Vida eterna hallar con Dios