La Idólatría Babilonica.
Sal de Babilonia pueblo mío.
Sal de Babilonia pueblo mío, dice el Señor. Babilonia la Grande
Tema: Babilonia.
Título. Babilonia la grande.
Mensaje. Sal de ella pueblo de Dios, para que no caigas en los juicios que Dios trae para este mundo, en estos últimos tiempos.
Texto: Apocalipsis. 18:4
Una invitación a gritos del propio corazón de Dios.
Sal de Babilonia pueblo de Dios. Ya está cerca su venida, en este tiempo te hace un llamado puntual y exacto. Te está llamando pueblo del. Con amor. En el Apocalipsis da esa expresión que sale del corazón de Dios esa invitación a salir de Babilonia. Dios no está llamando a los idólatras de este mundo, está llamando a su pueblo a salir de Babilonia, de su idolatría. Es un grito de amor desde el mismo corazón de Dios a tu corazón idólatra. Pero a ti te habla, tú que siente que no eres idólatras, porque estas venerando, no adorando a una esfinge de María la madre de Dios. Es la madre de Dios, dices, y te consuelas. Pero esa no es María la madre de Dios, que está en el cielo. Esta es la representación del ídolo Babilónico, que fue introducido en la iglesia en el siglo 325. El de la llamada “La Reina del Cielo”
Dios está llamando a su pueblo en este tiempo a salir de Babilonia.
Esta es una verdad, de alerta para todos los católicos en el mundo que veneran a María. Dios le habla como pueblo del, pero lo invita a salir de Babilonia. Sacar del corazón de las personas este asunto, es muy difícil, porque han creado fortalezas, en ellos, no adoran, sino veneran. Es la madre de Dios por otro lado, y se tiene que respetar, si le tocas el tema de la idolatría te evaden por esta razón, así que tocar el tema y sacarlo del corazón es como depurar esa creencia tan marcada.
Pero debes hacerlo pronto pueblo de Dios, Dios te llama a la reflexión no te tardes, no seas participe de los juicios que vienen a esta tierra, aléjate de sus juicios, y cree en que Jesús es el único que te puede librar de este Juicio, la madre de Jesús debe estar avergonzada de esto, cuando el ángel le dijo Dios te salve María el Señor es contigo, bendita eres entre todas las mujeres, pero no para que la veneraran, sino para que la respetaran.
En un llamado de Dios urgente que nos hace en el Apocalipsis de salir de Babilonia. Hay 120 países involucrados, y así sus gobernantes y su gente, que sostienen esta creencia. Es una alerta mundial para que las personas reflexionen en este último tiempo de su regreso. Tu madre de familia, que amas a María y crees en Jesús. Honra al hijo de Dios, no venerando a su Madre, sino creyendo en él como el que te puede dar la vida y esta eterna. María también recibió la salvación del Hijo, como lo dijo el Ángel Dios te salve María. Es a ti que Dios te llama a salir de esa creencia babilónica, a ti te llama Dios, joven, adulto, hombre de honor, reflexiona en este tiempo vuelve a Dios.
Zacarías y Apocalipsis: A la luz de la interpretación de Babilonia la Grande
Comprende esto que el Señor dice:
Sal de Babilonia, pueblo mío te dice Dios en el libro Apocalipsis. Ya está cerca su venida; en este tiempo Él te hace un llamado puntual y exacto. Te está llamando, pueblo de Dios, con profundo amor. En el Apocalipsis se encuentra esa expresión que sale del mismo corazón del Creador: una invitación urgente a salir de Babilonia. Dios no está llamando a los idólatras de este mundo; está llamando a su propio pueblo a salir de la idolatría. Es un grito de amor desde el corazón de Dios directo al corazón de cada mujer, cada madre, cada hombre, cada hija, cada joven o niño.
Quizás sientas que no eres idólatra porque lo que veneras es una efigie de María, la madre de Jesús. Sin embargo, los registros históricos demuestran que esta es la representación de la diosa babilónica Ishtar, la antigua Reina del Cielo, un ídolo que fue introducido sutilmente en la Iglesia a partir del siglo cuarto, tras el Concilio de Nicea en el año 325.
Por eso, Dios está llamando con urgencia a su pueblo en este tiempo a salir de Babilonia. Esta es una verdad de alerta para todos los católicos en el mundo que veneran a María. Dios te reconoce como parte de su pueblo, pero precisamente por eso te invita a salir de ese sistema Babilónico de creencias idólatras.
Sé muy bien que sacar este asunto del corazón de las personas es sumamente difícil. Se han creado fortalezas mentales y emocionales. La respuesta inmediata suele ser: "Nosotros no la adoramos, solo la veneramos". Por otro lado, al tratarse de la madre de Jesús, se argumenta que se le debe respeto, y en el momento en que se toca el tema de la idolatría, la mente evade la confrontación por esta misma razón. Tocar este tema y sacarlo del corazón es un proceso complejo, es como depurar una creencia profundamente marcada en la identidad de cada persona.
Pero debes hacerlo pronto, pueblo de Dios. Él te llama hoy a la reflexión; no te tardes. No seas partícipe de los juicios que vienen a esta Tierra, aléjate de sus plagas y cree firmemente en que Jesús es el único que te puede librar de la condenación. La misma bienaventurada madre de Jesús estaría avergonzada de esto. Cuando el ángel le dijo: "¡Salve, María! El Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres", no lo dijo para que la veneraran o elevaran altares en su nombre, sino para que respetaran su papel en el plan divino.
Este es un llamado urgente que nos hace el Apocalipsis: salir de Babilonia. Hoy en día, existen más de 120 países que sostienen y promueven esta creencia mariana. Es una alerta mundial para que las personas reflexionen en este último tiempo, antes de su regreso.
A ti, madre de familia, que amas a María, pero también crees en Jesús: honra verdaderamente al Hijo de Dios, no venerando a su madre, sino creyendo en Él como el único camino que te puede dar la vida, y está en eternidad con él. A ti te llama Dios hoy: joven, adulto, hombre de honor, reflexiona en este tiempo y vuelve por completo al Dios vivo.

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