Quién habitará en tu tabernáculo

Tema: El Tabernáculo

Título: El Tabernáculo el Santuario del Testimonio.

Mensaje: La habitación segura del creyente.

 

El rey David sabía que era el tabernáculo de Dios, y preguntó ¿quién habitará en tu tabernáculo? Salmo 15.

Sal 15:1 Salmo de David. Jehová, ¿quién habitará en tu tabernáculo? ¿Quién morará en tu santo monte? 

Sal 15:2 El que anda en integridad, y hace justicia, y habla verdad en su corazón. 

Sal 15:3 El que no calumnia con su lengua, ni hace mal a su prójimo, ni levanta oprobio contra el que está cerca del. 

Sal 15:4 Aquel a cuyos ojos es menospreciado el vil, pero honra a los que temen a Jehová; aunque juran para dañarlo, a pesar de eso no cambia. 

Sal 15:5 Quien su dinero no presta con intereses abusivos, ni contra la inocente acepta soborno. El que hace estas cosas no resbalará jamás. 

 

También el rey David, conocía que debería amar estar dentro del tabernáculo, el lugar de la manifestación de la gloria de Dios.  Salmo 26:8.

 

Conocía el rey David, la seguridad que brinda la cobertura que le ofrecía estar en el tabernáculo de Dios. Lo libra de el orgullo de los hombres, de su arrogancia y de sus contiendas de su mal hablar contra él. Salmo 31:20.

Por tal razón, deseo habitar para siempre en el tabernáculo, porque era el único lugar seguro para estar, sintiéndose seguro bajo las alas de Dios. Salmo 61:4.

 

Nosotros debemos desear como el rey David, estar viviendo siempre en el tabernáculo de Dios con hombres.

 

¿Por qué?

1.     Es el lugar donde obtenemos su perdón.

2.     Es el lugar donde somos redimidos.

3.     Es el lugar seguro de Dios.

4.     Es el lugar de su presencia para siempre.

 

¿Cómo habitamos en el tabernáculo siempre?

1.     Comprendiendo que solo Jesús nos perdonó.

2.     Solo Jesús nos salva del juicio de Dios.

3.     Solo en las manos de Jesús estamos seguros.

4.     Es el lugar donde viviremos por siempre con él.

 

¿Cómo nos dirigimos para estar dentro del tabernáculo siempre?

1.     Sabiendo que sólo acudiendo a él. Obtendremos la santificación, la justificación, de nuestros malos caminos, procederes y pecados.

2.     La única forma de librarnos del juicio que viene a este mundo para la tierra es a través de reconocer que Jesús es únicamente suficiente para perdonarnos.

3.     El sacrificio que Jesús hizo en la cruz es lo único que nos puede librar.

4.     Jesús es el tabernáculo de Dios entre los hombres. El Tabernáculo

 

¿Por qué?

1.     Porque nuestra justicia es como un trapo de inmundicia. Isaías 54:6.

2.     Porque ningún hombre se justificará delante de Dios. Salmo 143:2.

3.     Porque por las obras de la ley nadie será justificado. Gálatas 2:16; 3:10.

4.     Solo Dios salva, justifica, santifica y redime. Isaías 53:11; Corintio 1:30-31.

 

¿Cómo aplicamos esto en nuestra vida?

1.     Nosotros no podemos darnos vida. Por muy justo que seamos. Solo Jesús tiene vida en sí mismo para dar. Juan 5:26.

2.     No hemos hecho una obra tan grande como la de Jesús, siendo inocente y santo, se santificó, para santificarnos.

3.     Tienes que cumplir toda la ley específicamente, y nadie la ha cumplido. Jesús le dijo a uno que se jactaba de haber cumplido. Vende todo lo que tiene y dáselo a los pobres, y se fue afligido porque tenía muchos bienes. No era capaz de dejarlo todo por Jesús. Así somos. En una parte no nos desprendemos de nosotros mismos, para entregarlo todo a Jesús.

4.     Nosotros no nos podemos salvar de los juicios de Dios, por nuestros propios méritos, solo es por los méritos de Jesús.

 

No nos encontramos luchando con Dios, porque por eso vienen los juicios de Dios sobre la tierra. A Adam le ordenó no comer del árbol del conocimiento del bien y del mal, y se lo comió. Podría haber comido el árbol de la vida, que no se le prohibió, pero no lo hizo.

 

Por lo cual después de haber pecado Adam, Dios resguarda el camino del árbol de la vida, que representa a Jesús. Para que no siguieran eternamente siendo pecadores. Hoy Dios te dice como del árbol de la vida, que es Jesús, para que tengas vida para siempre. ¿Cómo? Creyendo que él es suficiente para perdonarte. No pongas de ti, no ofendas a Dios. Porque no dará por inocente al culpable. No te compares con nadie, para que no te enorgullezcas, compárate con Jesús.  

 

Oremos:

Señor reconozco, que soy humano, cometo errores, que tu me has perdonado, no por lo que yo soy, sino por tu justicia que hiciste en Jesús, entregándolo por el mundo, que él justificó a muchos, entre ellos a mí. Te adoro por eso, ayúdame a siempre estar dentro de tu tabernáculo donde estaré seguro con su perdón. Con su presencia, con su protección, con su cobertura.

 

Comprendo que cuando el Salmo dice, que habitará en tu tabernáculo el limpio de corazón, es porque tu lo has limpiado con tu sangre, Señor Jesús límpiame a mí. 

 

Fuente: Maritza Moya Noriega. 17-07-2026 

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