viernes, 23 de octubre de 2026

Si Jesús viniese hoy estarías preparado.


 

EL DÍA EN QUE EL REY DE REYES APAREZCA EN LAS NUBES… ¿ESTARÁS PREPARADO?

¿Si te dijera que Jesús habló de acontecimientos que estremecen al mundo, y están ocurriendo hoy… y que también dejó una advertencia para todos en estos días? Cuando todo esto acontezca ¿Y si te dijera que el día más glorioso de la historia para algunos… fuera el día más aterrador para otros? ¿Dónde estarías tú? Escucha muy bien, porque lo que estás a punto de saber no es una historia de ficción. Es el relato verdadero de las palabras de Jesús, las que pronunció acerca del fin de los tiempos y de su regreso como ¡Rey de reyes y Señor de señores!

Pero hay algo que debes comprender: Desde el principio: Jesús dijo que nadie sabe el día ni la hora de su regreso.

Por eso nos preguntamos: ¿Qué quiso decir Jesús?; ¿Cuándo ordenó a sus discípulos... que estuvieran atentos a las señales?

Quédate hasta el final, porque descubriremos juntos ¿Por qué debemos estar atentos a las señales? ¿De lo que advirtió Jesús? ¿Qué sucederá según las profecías bíblicas? ¿Y cuál fue la decisión que pidió tomar, a todos los que escucharan estas palabras? Al terminar, quiero que te hagas una pregunta: ¡si Jesús regresara hoy! ¿estarías preparado para encontrarte con él? ¿O no estás preparado?

Comencemos.

Imaginemos ese día, trasladémonos en el tiempo, cuando Jesús estaba en Jerusalén, diciendo estás palabra, hace dos mil años. Y Jesús se encontraba frente al majestuoso templo. Sus discípulos contemplan aquella construcción imponente, sus piedras, sus muros y su grandeza. Uno de ellos, maravillado por lo que ve, se dirige a Jesús y le dice: ¡Maestro, mira qué piedras y qué edificios!

Pero la respuesta de Jesús está a punto de cambiarlo todo.

Él les dice que llegará el día en que no quedará piedra sobre piedra que no sea derribada. ¿Te imaginas escuchar semejante declaración frente a uno de los lugares más importantes de tu nación?

Aquella profecía tuvo un cumplimiento histórico impresionante cuando Jerusalén y su templo fueron destruidos por las fuerzas romanas en el año 70 bajo el mando de Tito. 

Las palabras de Jesús no eran un simple fallo arquitectónico. Eran una advertencia sobre un acontecimiento devastador, que cambiaría la historia de Jerusalén. Y dejaría al templo en un solo muro, que quedó después de esta destrucción, y aún todos los días se oye el mismo lamento. Porque su lugar de oración fue destruido. Por lo que se llamó así; el muro de los lamentos... como prueba de estos hechos reales. Es uno de los lugares turísticos... más visitado en Jerusalén... donde se recibe gente de todo el mundo, para ver este muro de los lamentos...

Pero prepárate para oír esto, lo que viene ahora es todavía más importante. Porque, después de salir del templo, Jesús se sentó en el monte de los Olivos. Allí, sus discípulos se acercaron en privado y le hicieron una pregunta que ha intrigado a millones de personas a lo largo de los siglos: Le preguntaron: Dinos, ¿Cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida y del fin del siglo? En otras palabras: ¿Qué sucederá antes del fin? ¿Cómo sabremos que tu regreso está cerca? Y Jesús comenzó a responder. Dijo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca. Y así fue. 

La prueba es el muro de los lamentos. Pero también se refiere, a que hay una generación que vivirá el momento de su regreso. Esta se cuenta desde que Israel fue constituida como nación en el año 1948. Así que esta generación será la protagonista de su majestuosa llegada como Rey de reyes. 

Pero al respecto les hace una advertencia: Miren que nadie los engañe. ¿Por qué Jesús comenzó precisamente con esas palabras? Porque Jesús los está previniendo de una de las mayores amenazas de los últimos tiempos, que es el engaño. Entre ellos están: Las personas que afirman hablar en nombre de Dios, pero son falsos profetas, que confundiría a las multitudes. Falsos cristo intentarán desviar incluso a quienes creen seguir la verdad. Y aquí debemos detenernos un momento. No todo el que afirma tener una visión habla necesariamente de parte de Dios. No todo lo que se escucha o pronuncian en los medios de comunicación se debe prestar atención. 

Por eso Jesús no nos llamó a vivir creyendo cualquier mensaje que aparezca ante nuestros ojos. Nos llamó a estar atentos, a tener discernimiento, y a no dejarnos engañar. Después Jesús habló de guerras, y rumores de guerras. También mencionó que habría hambre, pestes, epidemias, pandemias, terremotos y otros acontecimientos catastróficos en diversas partes del mundo. 

¿Pero qué les dijo Jesús a sus discípulos, cuando escucharan esas noticias? ¿Qué deberían hacer?  Que no debían dejarse dominar por el engaño. Jesús les advirtió que esas cosas son necesarias que sucedan, pero añadió que todavía no sería el fin. Y que estos sucesos deben acontecer en diversas partes del mundo antes de que él regrese. Habrá pandemias, terremotos, y toda clase de desastres naturales, aunado al engaño. Pero aun para el regresar, faltaría que Dios realice los juicios sobre la tierra. Para que suceda el fin.

La advertencia de Jesús es profunda: Debemos permanecer despiertos, atentos, incluso en medio de un mundo lleno de incertidumbre. Porque Jesús utilizó otra comparación que merece toda nuestra atención. Dijo que su venida sería como en los días de Noé. Piensa en esto ¿Cómo era aquella generación de la época de Noé? Como Jesús lo indicó: La gente comía, bebía, se casaba y continuaba con sus actividades cotidianas. La vida seguía adelante como si nada extraordinario pudiera estar pasando.

Pero, según el relato de Genesis, aquella sociedad también estaba marcada por una gran maldad y aumento de la violencia. Noé entró en el arca y llegó el diluvio. Y Jesús explicó que muchos no comprendieron lo que estaba ocurriendo hasta que llegó el juicio. Jesús hizo una comparación estremecedora y dijo: así será también la venida del Hijo del Hombre. La advertencia indica que estamos tan absorbidos por la vida cotidiana, por nuestras ambiciones, nuestros placeres y nuestras preocupaciones, que terminemos olvidando, lo verdaderamente importante. Podemos tener planes para mañana, para el próximo año e incluso para dentro de muchos años…Sin saber lo que sucederá. 

Por eso, Jesús también advirtió: Que no se excedan andando en borracheras y en las preocupaciones que cargan el corazón. Y empiecen a maltratarse unos a otros, incluso a terminar golpeándose. Enseñando a que deben orar y estar pendiente de todas estas cosas. Porque prepararse para su venida, no comienza cumpliéndose las señales. Sino es hoy mismo. Hoy es el momento de hacerlo. Después de suceder todas estas señales, que advirtió Jesús, también indicó que se levantará nación contra nación, y reino contra reino, esto hace alusión que sucederá una guerra mundial entre los países y potencias actualmente mundial. 

En esos días inmediatos a estos sucesos de guerra, se pronunciará una paz, es ese el preciso momento cuando vendrá para los santos una tribulación, por qué; cuándo digan paz y seguridad, vendrá sobre ellos la destrucción. Jesús indicó que era el principio de dolores, o el tiempo de angustia de Jacob, según los profetas. Jesús continuó revelando la tan anunciada tribulación, en que enfrentarían persecución, sufrimiento y rechazo de mucha gente por causa de su nombre. Los aborrecerán dijo Jesús. Fíjense que es por causa de su nombre, como indicó también en el Apocalipsis. Algunos serían entregados a las autoridades. Muchos se desalentarán y la confianza se debilitará. Al igual que las señales del fin antes de la guerra...

En las señales de su venida, también surgirán falsos profetas que engañarán a mucha gente, y aun a los escogidos por Jesús.  Pronunciando unas palabras que siguen teniendo una enorme fuerza en nuestros días: Dijo: que, por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará. Detente y piensa en esta frase. ¿Qué te hace pensar que el amor se enfría? Será cuando la indiferencia sustituye a la compasión, cuando el odio ocupa el lugar del perdón y cuando el sufrimiento ajeno deja de importarnos y lo vemos como algo normal del día a día. Ya la causa del desposeído, de la viuda, del huérfano, no importa. Importa lo que causa placer. Jesús no solamente habló de acontecimientos que podrían suceder en el mundo exterior. 

También advirtió sobre lo que puede suceder dentro del corazón humano. Dijo cuídense de que su corazón se llene de todas estas cosas. Alertando a que perseveren hasta el fin, y éste será salvo. En medio de la adversidad, llamó a sus seguidores a perseverar. A no abandonar la fe en él, por el miedo o el desespero. A no inclinarse a la maldad, convirtiéndose en personas malvadas. A no permitir que el odio del mundo apague el amor que deben conservar; en cuanto al cuidado de los más necesitados, el anciano, los niños y los huérfanos, dejando sin protección y cuidado.  Y también anunció que el evangelio del reino sería predicado en todo el mundo, en el apocalipsis dice que dos testigos estarán por 3 años y medios, anunciando el evangelio del reino, para testimonio a todas las naciones, luego de esto vendría el fin. ¡Qué contraste tan impresionante!

Mientras unos se dejarían dominar por el engaño y el odio, otros continuaron anunciando el mensaje de Jesús y muchas personas seguirán a Jesús masivamente. Mientras el mundo experimentará dificultades, sus seguidores estarían llamados a permanecer fieles. También advirtió, que surgirían falsos cristos y profetas capaces de realizar grandes señales y prodigios, para intentar engañar a muchos. 

Por eso dijo a sus discípulos que no creyeran a quienes afirmaran que el Cristo estaba aquí o allá. Y utilizó una imagen poderosa para describir su venida: Así como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así sería la venida del Hijo del Hombre. No sería necesario depender de avisos de donde está, ni de supuestas apariciones anunciadas por cualquiera. 

Esto sucederá rápido. Jesús habla de una manifestación extraordinaria y visible. Jesús dejó claro una cosa: sus discípulos debían permanecer vigilantes. Jesús también utilizó el ejemplo de dos hombres que estarían trabajando en el campo y de dos mujeres que estarían moliendo. Uno sería tomado y el otro sería dejado. Con estas imágenes, Jesús insistió en que sus discípulos debían estar preparados porque no sabían cuándo vendría su Señor. Les hace un llamado central, el de velar. Permanece fiel. No vivas como si nunca tuvieras que rendir cuentas ante Dios. Jesús comparó su venida con la llegada inesperada de un ladrón. Si el dueño de una casa supiera a qué hora llegaría el ladrón, estaría vigilando para impedir que entrara.

De la misma manera, dijo Jesús, debemos estar preparados, porque el Hijo del Hombre vendrá a una hora que no esperamos. Y luego habló de dos siervos. Uno era fiel y prudente. Cumplía con la responsabilidad que su señor le había confiado. El otro pensaba que su señor tardaría en regresar. Comenzó a maltratar a sus compañeros y a vivir de manera irresponsable. 

Pero su señor regresó cuando menos lo esperaba. La enseñanza es clara: Nuestra conducta importa. ¿Cómo tratamos a los demás? En especial a nuestros hermanos de la misma fe en Jesús ¿Qué hacemos cuando nadie nos está mirando? ¿Somos fieles a lo que decimos creer? ¿O utilizamos la aparente demora como una excusa para vivir de cualquier manera? Estás preguntas nos llevan al verdadero centro del mensaje. 

Después de escuchar todas estas advertencias, quizá te preguntes: ¿Qué debo hacer? La invitación del evangelio del reino es clara; es volvernos a Dios, con un arrepentimiento genuino de corazón, pidiéndole su perdón, y comprometiéndonos con Dios de no volver a pecar más, y poner nuestra confianza en Jesús. Es reconocer nuestras faltas, pedir perdón y procurar vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Es aprender a amar al prójimo, abandonar el odio, actuar con misericordia y permanecer firmes en la fe. Es serle fiel. Dejando enterrada a la idolatría. Muriendo para el mundo, y viviendo para Jesucristo. 

La Biblia enseña que el perdón de Dios se ofrece por medio de Jesucristo. No tienes que esperar a que el mundo esté en crisis para buscarlo. Puedes acercarte a Dios hoy. Puedes comenzar hoy una vida diferente. Puedes dejar de posponer esa decisión que sabes que necesitas tomar hoy, porque mañana puede ser muy tarde. 

Porque Jesús también advirtió que el evangelio del reino sería anunciado a todas las naciones. Y aunque los creyentes tengan diferentes interpretaciones sobre el orden de los acontecimientos finales, todos debemos tomar en serio este llamado a vivir fieles a él, con responsabilidad y esperanza. Ya que los tiempos son difíciles y no sabemos a qué hora ocurra un hecho catastrófico en nuestro alrededor. 

Después Jesús habló de un tiempo en la que habrá una gran tribulación sin precedentes. Este sería el tiempo que abarca el juicio de Dios... que se menciona de una manera más amplia e impresionante, en la visión que se le reveló a Juan. Donde todo dejará de existir en un 75 por ciento de la población, hasta quemarse la tierra con todos sus seres vivientes en un 75 por ciento, los cuales sufrirán una serie de sucesos, en la falta de todos los recursos necesarios para su subsistencia, que provocarán angustia, tormentos y desfallecerán hasta morir. 

Como indicó Apocalipsis que es el reloj cronológico del fin inminente, en relación con lo que indicó en Mateo 24, y los profetas. Por otra parte, Jesús menciona la abominación desoladora de la que habló el profeta Daniel. Denotando que cuando vean a Jerusalén rodeada de ejércitos, ha llegado el fin, y deben huir a los montes. Sus instrucciones fueron urgentes y apremiantes: porque deben huir. Quienes estuvieran en la azotea no deben perder tiempo regresando a buscar sus pertenencias. Quienes estuvieran en el campo no debían volver atrás. Jesús incluso expresó su preocupación por las mujeres embarazadas y las que estuvieran criando en aquellos días. Los profetas fueron más drásticos en este hecho. Sus palabras describen una situación de angustia tan grande y única, como jamás se ha vivido, que cada instante podría resultar decisivo.

Ahora llegamos a uno de los momentos más interesante e impresionante de todo este discurso. ¿Qué sucederá cuando llegue la venida del Hijo del Hombre? Jesús dijo que, después de la tribulación de aquellos días, y descrita también por los profetas, el sol se oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, las estrellas caerían del cielo y las potencias de los cielos serán conmovidas.  En ese momento, aparece la señal del Hijo del Hombre en el cielo. Mateo 24:30, declara que las tribus de la tierra se lamentarán y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria. No como un gobernante humano que depende de ejércitos, riquezas o palacios. No como alguien cuya autoridad pueda ser anulada por otro poder terrenal. Sino como aquel a quien la Escritura presenta como el Señor que tiene toda la autoridad, el poder y la gloria. En cuyo momento también expresa Mateo 24:31, enviará a sus ángeles con gran voz de trompeta, como lo anuncia el apocalipsis; reunirá a sus escogidos desde los cuatro vientos, de un extremo del cielo hasta el otro. Esa es la esperanza que millones de cristianos encuentran en las palabras de Jesús: su regreso, la reunión de los suyos y la manifestación de su gloria. El libro de Apocalipsis lo presenta como Rey de reyes y Señor de señores.

Ahora quiero que vuelvas a la pregunta del principio. Si llegara el momento en que el cielo se abriera y el Hijo del Hombre apareciera con poder y gran gloria…Si llegara el día en que el Rey de reyes y Señor de señores manifestara su presencia… ¿Lo esperarías con esperanza o con temor? honestamente no sabes el día ni a qué hora en que sucederá. Pero hoy tienes la oportunidad de reflexionar sobre tu vida, buscar a Dios y decidir qué lugar ocupa Jesucristo en tu corazón. No permitas que el miedo sea el motivo de acudir a esta fe. Sino que sea el amor a Dios, la confianza en su palabra y el deseo sincero de vivir conforme a sus enseñanzas, y el de recibir su perdón, el motivo que te acerque a él. Si nunca lo has conocido, si te has apartado de Dios, puedes volver a él. Si has cometido errores, puedes reconocerlos y pedir perdón. Sí tu fe se ha debilitado, puedes comenzar de nuevo. Y si ya sigues a Jesús, permanece firme, y se fiel, ama a los demás y no permitas que la maldad apague tu amor. Porque el mensaje final, de estas palabras: Es que vivamos preparados, para encontrarnos con nuestro Señor. ¿Crees en el regreso de Jesucristo? ¿Qué enseñanza de estas sus palabras, te ha hecho reflexionar más? 

Comparte este mensaje con alguien que necesite escucharlo, y recuerda: no podemos controlar lo que sucederá mañana, pero sí podemos decidir cómo vivimos hoy. Que Dios te bendiga, te dé sabiduría y fortalezca tu fe. Y no olvides estas palabras de Jesús: Mantente alerta, porque no sabes a qué hora ha de venir nuestro Señor. Mantente preparado. Permanece fiel. Y nunca pierdas la esperanza. Y tu fidelidad a él.

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