La Salvación.
Comprendiendo
la Salvación.
Primero debemos comprender que es la
salvación. La salvación es que seremos librados del Juicio que Dios hará a cada
ser humano por la vida que él le dio y no la cuido o guardo.
En el sentido en que Dios nos dio este cuerpo
al crearnos. Y nos hizo a su imagen y semejanza porque somos en cualidades y
sentido espiritual igual a él. Vemos, oímos, olemos, tocamos, hablamos y
pensamos. Porque este cuerpo tiene un Espíritu Eterno dentro de nosotros, que
unido al cuerpo es el alma. Donde está la mente y el corazón, donde se forma el
pensamiento, las acciones, decisiones, actitudes y actuaciones. Y es lo que
cada uno de nosotros somos. Únicos e independientes de otro.
Por consiguiente, donde recayó el castigo
eterno fue en el cuerpo, que muere, pero en el espíritu no. El espíritu va a
Dios quien lo creó. Y tenemos que darle cuenta a Dios por lo que hizo en vida en
el cuerpo.
Por esta razón, Dios juzgará a cada uno
conforme a su obra. Cuando Dios creó al hombre poseía su ley internamente. Pero
no obedeció a Dios. El ser humano acarreó la muerte y la muerte pasó a todos
los hombres. Hasta que Dios le da la promesa a Abraham que de su simiente
nacería el que salvaría a su pueblo de sus pecados. Antes de Abraham todos
mueren. Después de Abraham son salvos de librarse del juicio de Dios a través
de creer en la promesa.
Luego Dios hace un pacto con su pueblo para
que tuviesen presente su promesa de salvación y redención, les instituyó leyes. Leyes que si el hombre las cumple vive por ellas. Pero rompieron su pacto en la
ley, no cumplieron la ley que Dios estableció con Israel. Ellos no creyeron lo
que Dios iba ser de dar una tierra que ellos no sembraron y cuidaron, y de
salvarlos a través de su simiente. Y la despreciaron. Despreciaron la
descendencia del rey David, de Judá, los mataron, y terminaron siendo casi
destruidos.
Por tanto, Dios levantó un renuevo justo a
David, el Nazareno de su raíz. Quien vino e hizo el Sacrificio Expiatorio dado
en la ley, que se hacía una vez al año, para perdón de sus pecados, donde el
cordero, era inmolado y su sangre era derramada en el pueblo, en el artal, en
el sacerdote, en el lugar santísimo, en el propiciatorio. Para perdón de sus
pecados, en el tabernáculo de Dios entre los hombres.
Así Jesús hecho hombre, y como el tabernáculo
de Dios entre los hombres, hizo el Sacrificio Expiatorio en lugar del cordero,
y recibió todo el pecado sobre él, la transgresión que hicieron a su pacto, para
llevar toda la culpa, la pena y la sentencia de muerte sobre él, y así perdonar
con su sangre derramada a todo aquel que cree en él, en esta obra Expiatoria por
el pecado, de una vez y para siempre. Y vivificar el espíritu para resurrección
para vida eterna, cómo resucitó Jesús de entre los muertos.
Por consiguiente, sin este conocimiento no se
puede conocer y explicar la salvación. Y caemos en errores graves por la
ignorancia. No hay salvación, sin salvador. Y el único que tiene vida en sí
mismo es Jesús. Porque se levantó de los muertos, y es quién nos puede dar la
vida. Creyendo en esta promesa que vino y redimió al hombre, somos librados de
los juicios de Dios sobre la tierra.
Porque no hay ni uno justo en este aspecto, sólo el justo es Dios, y el
que justifica es Dios.
La seguridad de la Salvación.
1.1. Dios nos aseguró una salvación a través de la obra
de su Hijo. Hay que creer. Es la seguridad que tenemos. Él nos salvó a
nosotros. Nosotros estábamos muertos por pecado que vive en nosotros. Él nos dio vida. Destruyendo el poder del pecado en nostros. Nos perdonó ante Dios. Y
Dios nos ve justo a través de la obra de salvación, realizada por su Hijo. Él
perdonó los pecados que nadie podía, y todos. El pasado, el presente y los que
podemos cometer en el futuro. Porque somos humanos, por omisión, o por error, o
por ignorancia, o por tentación, o porque somos débiles. Pero cuando Dios nos
guarda, y nos libera no somos más esclavos del pecado.
1.2. Debemos comprender que Él nos salvó. Esto nos
asegura una actitud correcta ante el perdón. Es incorrecto arrastrarse ante un
hombre, que le suministre perdón a la gente. Porque se está aplicando mal la
palabra. El apóstol les advierte a los corintios, lo que ellos eran. 1 Cor 6:
9-11. Pero al creer en Jesús, se debe cambiar y no continuar en lo mismo. 1 Cor
6:12. Por eso Pablo les habla a los corintios: 1 Cor 2:2-16. Para darle
seguridad al creyente. Y debemos ser humilde. Pero la humildad consiste en
reconocer que sólo Dios lo pudo hacer. Y agradecer por haberlo hecho.
1.3. Comprender la salvación nos permite estar seguros.
Y no nos permite gloriarnos. No es correcto gloriarse, en uno mismo, de lograr
algo. En cuanto a suministrar la salvación. Para eso hay una explicación en la
palabra a los corintios y a los efesios. 1 Cor 1.:28-31; Efes 2:8. Porque como
ellos, todos los seres humanos quieren hacer algo para ganar la salvación.
Tienen una tendencia de hacer algo para ganar la salvación. Si la salvación dependerá de
nuestro comportamiento y actitudes. Primero: me voy a enorgullecer. Porque lo hemos logrado
y los demás no. Si la salvación depende de nosotros, menospreciamos la obra de Jesús. Efesios
2:8-9.
Segundo, si no lo logro me voy a frustrar. Porque no
puedo salvarme. Ejemplo: los ladrones que murieron en la cruz. Solo el que
creyó se salvó. Para que veamos su salvación, y destruir nuestro orgullo. Estos
son para los que creen que se pueden salvarse solo sin Dios. Dios le garantizó
la salvación, aún sin verla, porque los dos murieron. Pero él ladrón le dijo a
Jesús: acuérdese de mí cuando estés en tu reino. Y Jesús le dijo, que lo haría
hoy mismo. Luc 23:43.
1.4. Por desconocer está gracia, que Dios nos
suministra. Por su obra salvadora en Cristo, muchos están en el mundo,
descontentos con todos, hasta con Cristo, bravos con el pastor, con los
hermanos, con los evangélicos y cuanta religión existe y son apóstatas de la fe y viven como si no conocen a Dios. ¿Quiénes somos nosotros
para actuar acusándonos unos contra otros, respecto al pecado? Si dependiera de
nosotros o si fuese por mí, o fuese por ti el hecho de salvarnos; Jesús no
hubiese venido. Y mucho menos hubiese dejado su gloria. Para venir a realizar
la obra salvadora. Para más colmo, haber recibido Jesús la tentación del diablo
en el desierto. Quién se atrevió aún a tentar al Hijo de Dios. Asediando con
palabras persuasivas de duda, diciéndole si eres el Hijo de Dios has esto o
aquello. Mat 4:6; Hebreos 4:15, Fil 2:7.
1.5. Es necesario entender, comprender que llevar la
culpa de lo que hicimos nos hace vivir atormentados. Porque no nos perdonamos,
por las cosas que hicimos, mucho menos aceptamos el perdón de Dios. Vivimos en
un solo pensamiento de auto conmiseración, remordimiento, sin paz, tormento,
diciendo no valemos ni medio, somos menos que un grano de arena partido por la
mitad. ¿Si no valieras, Jesús no hubiese recibido ni un latigazo, vituperio, blasfemias
por nosotros? ¡Dejemos de ser ignorantes de la palabra! Romanos 3:20.
1.6. Si no has creído, es porque no te importa o no
estás llamado a la salvación. Si estás pensando en creer después, solo
gustaste. Porque creer es persistir, a pesar de todo. Es permanecer creyendo, a
pesar de lo que te digan y hagan y veas. A pesar de todas las cosas contrarias. En
comparación a lo que leas en la palabra. Y a lo que la gente haga, debemos seguir
adelante. Si todo va de mal en peor, sigamos. Si te calumnian, o dicen cosas
que jamás tú hubieses esperado, sigue a Cristo. Porque a él le hicieron peor. A
pesar de que no comprendamos sigamos a Jesús que por su conocimiento justificará a muchos. Isaías 53:11.
Explicando por otro lado, sobre el pecado imperdonable.
Esto no es que puedas cometer pecado. Sino resistir la voz del Espíritu Santo,
que te invita a creer absolutamente en Cristo. Es creer solamente. Porque Jesús
sabía, que de una vez no ibas a entender todo. Necesitas un tiempo para conocer
la doctrina. Y en ese tiempo pueden suceder muchas cosas. De las cuales no
podrías imaginar.
Pero tienes que ser como Zaqueo. Él se montó en el
árbol cuando pasó Jesús. Sin interesarle el mundo que le rodea. Solo a Jesús. Y
cuando Jesús lo vio, dijo, hoy te visito a tu casa. Permitamos que Jesús entre
a nuestra casa, a nuestro corazón, a nuestra intimidad, a nuestros intereses, a
toda nuestra vida. Jesús dijo: Esta es la condenación; que la luz vino al
mundo, y amaron más las tinieblas que la luz. También dijo Jesús, que el
Espíritu Santo los redarguye de pecado.
Porque no creen. Juan 16:9
Por consiguiente. Si dices que se pierde la salvación,
es porque le estás agregando el mérito humano, es decir: obras. Entonces
depende de mis obras y de cómo me porto. ¿Con qué derecho entonces vas al
cielo? ¿Podrás tú tener el poder para entrar? ¿Posees tú la llave? ¿Podrás
conducirte después de la muerte? ¿Podrás darte tú mismo vida después de la
muerte? Por esto el rey David no confiaba en su justicia, solo confiaba en la
justicia de Dios. Sal 17:15.
Por otra parte, hay que imaginarse todas las calumnias,
blasfemias, lo tildaron de belcebú, las bofetadas resistidas. Así como las
burlas, contrariedades, padecimientos, latigazos, lo escupieron, le colocaron
una corona de espina y se mofaron de Él. Le clavaron clavos en sus manos y en
sus pies. Para colgarlo de la cruz o madera.
Si la salvación se perdiera ¿para qué Cristo padeció
tanto? No hubiese sufrido ni un insulto de los fariseos, mucho menos tendría
que haber venido a caminar en calles de polvo, llevando las buenas nuevas de
salvación en todas las aldeas y ciudades. Y no tendría sentido todos sus
padecimientos.
Jesús lo hizo, porque valemos para Dios y la salvación
valió. El vio el fruto de su aflicción y quedó satisfecho. Y por su
conocimiento nos justificó. Pues sabía que no lo íbamos a comprender todo. Isa
53:11. El salmista David sabía, que despertaremos en su semejanza. Cuando
comprendamos que Jesucristo, con su obra nos justifica delante de Dios. Despertaremos
s en su semejanza por sus méritos, no por los nuestros que no valen nada. Nada
se compara a los méritos de Jesús. De Cristo, del Mesías redentor.
1.7. Por tanto. Solo creyendo en su hijo. Tenemos
seguridad. 1 Cor 1:30. Nos asegura su Espíritu. Porque él da testimonio a
nuestro espíritu, que somos hijos de Dios. El Espíritu Santo que hizo morar en
nosotros, desde el momento que creímos. Efe 2:8, 1:13. Y por él, somos
conducidos más allá de la muerte. Sal 48:14. El pastoreará nuestros huesos. Proverbios
3:8; Isaías 58:11. Y nuestras obras fueron acabadas. Antes de la fundación del
mundo en Cristo. 2 Timoteo 1: 9-10; Hebreos 4:3.
Por todas estas razones debemos
estar seguros de la salvación.
¿Por qué?
1.7.1. Es un regalo. Y significa: Declarado justo
gratuitamente y pagada su deuda, en su totalidad. Efes 2:8. Romanos 3:24.
1.7.2. ¿Cómo se llama el regalo? Se llama Gracia.
Romanos 4:16, 3:24, 28.
1.7.3. ¿Qué contiene el regalo? justificación,
santificación, sabiduría y glorificación. 1 Cor 1:30.
1.7.4. ¿Quién lo da? Es dado por Dios. A través del don
de fe. Es por fe. Efes 2.8; Gálatas 3:11 Hebreos 6:13-20.
1.7.5. ¿Qué sucede a la persona, cuando lo recibe? Nace
del Espíritu de Dios. 1 Juan 5:1-5.
1.7.6. Después de creer y recibir el don. Soy sellado
con su Espíritu. Mis buenas obras fueron preparadas por Dios. Efe 1:13.
1.7.7. Lo más interesante de todo. Soy aceptado en el
amado. Dios me aceptó en Cristo. Soy amado por él. Me ve Justo. Y puedo
acercarme a Dios Justo. Efes 1:6.
Oremos:
Señor gracias por esta salvación tan grande que nos regalaste,
somo in merecedores de tu gracia, la recibimos en la confianza que tenemos en
esta obra realizada por Jesús. La aceptamos, y seguimos a Jesús, fiel a él
hasta la muerte y más allá. Veremos cuando desates los sellos de juicio, pero
no pasaremos por este juicio de condenación, porque hemos creído en ti Señor. Que
nos ha redimido con tu sangre, de toda lengua, raza y nación, tómanos, nos
sueltes jamás. En tu nombre.
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